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NO
TODOS SOMOS IGUALES.
Todos contra la violencia de género
y a los violentos a la cárcel, pero no se puede meter a todos
los hombres en el mismo saco.
Ante la campaña publicitaria
contra la violencia de género, contra la que nos hemos manifestado
en infinidad de ocasiones desde masmasculino.com, se han alzado
algunas voces de protesta.
Por ejemplo, el la campaña
nacional aparece un hombre tipificado como “violento” porque quiere que
cuando vuelva a casa esté su mujer.
Durante siglos ha sido una reivindicación
femenina que los hombres fuesen del trabajo a sus casas, sin detenerse
horas con los amigos y así poder disfrutar de la vida familiar.
Parece una reivindicación justa de las mujeres.
Lo que no tiene sentido es que ahora
que las mujeres trabajan y vuelven a la misma hora que sus maridos a casa,
éstos demanden que estén con ellos más tiempo en lugar
de quedarse tomando copas con los amigos de trabajo. Nadie es dueño
de nadie, pero es por lo menos razonable que una persona, sea hombre
o mujer, quiera estar con su pareja a la vuelta de un largo día
de trabajo.
A raíz de la campaña
en Cataluña, se ha levantado cierta polémica por un artículo
de Empar Moliner publicado en El País y que los describe del siguiente
modo.
“En una pausa del serial
del mediodía veo el anuncio. Es la nueva campaña de la Generalitat
de Cataluña para concienciar a los más jóvenes sobre
los malos tratos a las mujeres. (Es un problema terrible y está
muy bien que se hagan campañas en la tele.) En él, observamos
a distintos adolescentes hablando sobre la cuestión. Una chica les
dice a sus amigas: "¿Qué puedes esperar de un tío
que no razona?". En otra secuencia, un chaval le explica a su amigo: "Le
he comprado un móvil para controlarla". Y el otro le contesta: "En
lugar de ponerte celoso, razona". Al final, uno de ellos avanza por el
pasillo de lo que me parece un instituto de secundaria y nos dice: "Levantarse
cada día con una noticia de violencia es muy duro. Hay días
en los que te avergüenzas de ser hombre".
De verdad, nos estamos volviendo
locos. ¿Cómo pueden tener los creativos del anuncio un cerebro
tan reduccionista? Me recuerdan a ese intelectual que declaró que
no pensaba volver a hablar en vasco "porque era la lengua de los asesinos".
(El señor, coherente, habla en español, que es la lengua
de Pinochet.) Me parece demencial que la mitad de la población humana,
por haber nacido con pene, tenga que cargar con el pecado original, sólo
porque hay hombres que pegan a las mujeres. Dejemos de lado que hay tantas
mujeres celosas como hombres celosos y tantas mujeres que quieren controlar
a sus novios como hombres que quieren controlar a sus novias. Lo que es
impresionante es la frase que le hacen pronunciar a este chico, un chico
que diría que no ha cumplido los 18 años. "Hay días
en los que te avergüenzas de ser hombre".
Hasta ahora, cuando alguna situación
de terror nos hacía generalizar, el Gobierno y las ONG se apresuraban
a advertirnos de que generalizar es, además de injusto, peligroso.
Durante los atentados del 11-M, por ejemplo, se nos repitió que
no había que meter a todos los musulmanes en el mismo saco sólo
porque los que habían matado a tanta gente en Madrid lo eran. Pero
si mi Gobierno generaliza con los hombres, no veo por qué no va
a generalizar con otros colectivos. Espero muy pronto un anuncio en el
que un chaval, saliendo de la mezquita, diga: "El terrorismo no es la solución.
Hay días en los que te avergüenzas de ser musulmán".
Porque es exactamente lo mismo. Si un hombre tiene que avergonzarse de
ser hombre por culpa de otros, también tienen que avergonzarse los
musulmanes por culpa de Bin Laden. Del mismo modo, espero un anuncio que
conciencie a las mujeres de la limpieza inmigrantes para que sean formales
en el trabajo y no lleguen tarde a cuidar a los ancianos, situación
que -según me cuentan- se produce con cierta asiduidad. En el anuncio,
veremos a un abuelo agonizante, solo en casa, mientras una señora
de tez oscura dirá, bailando salsa: "Engañar no es la solución.
Hay días en los que me avergüenzo de ser peruana". Otra campaña
que tengo ganas de ver tendrá por escenario la Rambla. Allí
veremos a un adolescente moreno comiendo kebab. Sus palabras serán
éstas: "Robar bolsos no es bueno. Hay días en los que me
avergüenzo de ser marroquí". Y si la cosa prospera, hasta podemos
hacer campañas combinadas en las que un señor se avergüence
de ser hombre, catalán y heterosexual a la vez.
Desde luego, al colectivo
femenino se le mide con otro rasero que al masculino. A pesar de que haya
lesbianas que peguen a sus novias o a pesar de que la soldado England
torturara prisioneros en Irak, no se nos echa la culpa a todas. Y me sabe
mal decirlo, pero hasta se mide con otro rasero al colectivo canino. Es
decir, si un bebé muere por culpa de los mordiscos de un perro de
raza potencialmente peligrosa, la Generalitat no hará un anuncio
en el que un chico diga: "Hay días en los que te avergüenzas
de ser el dueño de un rotweiler". Con toda honestidad. Piensen en
la que se habría armado si, en lugar de generalizar con los hombres,
nuestro Gobierno hubiese generalizado con los perros.”
Aunque el propósito del
artículo era claro no han faltado voces discrepantes como al de
un lector que ha enviado la siguiente carta al director de El País
“El camino hacia la
igualdad de sexos está plagado de incontables dificultades. Entre
ellas, el papel de algunos intelectuales que difunden prejuicios y malentendidos,
como es el caso del artículo de Empar Moliner ….. A Moliner le parece
"demencial" una publicidad de la Generalitat sobre malos tratos a las mujeres
porque acaba con la imagen de un joven diciendo: "Hay días en los
que te avergüenzas de ser hombre", frase que la autora equipara a
generalizaciones del tipo: "Robar bolsos no es bueno. Hay días en
los que me avergüenzo de ser marroquí". Las mujeres están
más expuestas a padecer violaciones de sus derechos fundamentales
debido a la superioridad que el patriarcado atribuye al hombre sobre la
mujer en todas las esferas de la vida. Todos los hombres nos beneficiamos
de esta situación, estemos o no de acuerdo. Me parece cuando
menos "demencial" sugerir que una relación parecida pueda existir
entre el hecho de robar bolsos y ser marroquí.”
En definitiva, que la guerra de los
sexos va para largo.

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