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VENGANZAS PASIONALES. EL HONOR
MAL ENTENDIDO.
Un novio antes de la boda descubre
la indifelidad de su novia, así que con toda la sangre fría
decide montar un numerito. Un grave error y una falta de respeto a la familia
de la novia.
El caso que nos ocupa es real, lo
que demuestra que la realidad supera a la ficción. Sucedió
no hace mucho en una ciudad española.
Pocos días antes
de la boda, el novio se acercó a su futura casa a dejar algunas
cosas. De repente, según se acercaba al portal, se sorprendió
porque le pareció ver a su novia con un buen amigo que se había
casado hacía poco y tenía un hijo.
En efecto, ambos subieron a la casa
y el se quedó esperando durante unas horas en la calle viendo las
luces de la casa. Cuando estaba totalmente seguro decidió mantener
la misma sangre fría y esperar su momento. Durante días siguió
vigilando hasta que tuvo la certeza absoluta de lo que estaba sucediendo
poco antes de su boda.
El día de la boda, ante el
altar, con todos los invitados y la novia de blanco, el sacerdote tuvo
que repetirle por segunda vez si se quería por legítima esposa
a … El novio frío como el hielo le contestó, dándose
la vuelta hacia los invitados: “no lo repita, si ya le he escuchado,
es que estoy pensando si debo casarme con una mujer que hace tan solo ..
estaba … con el señor que se sienta en el tercer banco de la derecha”.
El novio estaba en su momento de
gloria y se explayó a gusto dando detalles de la infidelidad de
su novia. Es obvio imaginar la reacción de la novia y sobre todo
de su familia, así como la del “amigo de la tercera fila” y su esposa.
No se conformó el novio con
explayarse con saña, sino que acabó gritando “y mis invitados
que me acompañen todos al restaurante para celebrar que me he librado
de ….”
Al margen de lo anecdótico,
la venganza nunca es correcta y, además, nunca es proporcionada.
La novia tuvo que dejar la ciudad. Pero es que la vergüenza de
la familia de la novia, ajena a toda culpa, no tiene justificación
alguna, al igual que a la mujer del amigo-amante, que como cabe imaginar
se quedó blanca.
Hubiese sido mucho más
proporcionado dar las explicaciones oportunas a la novia, y si fuese necesario
a sus padres, pero siempre con la discreción y respeto que toda
familia merece.
Al margen de una cuestión
propia de educación y respeto, queda el análisis del comportamiento
frío y calculador del vengador que requeriría mucha mayor
profundidad.
La víctima pasional sobre
la que se ejerce la venganza, en este caso la novia, es aquella que resulta
dañada como consecuencia de un acto cometido en un exceso de pasión.
Las razones pueden ser tantas como
podamos pensar, ya que las reacciones de muchas personas antes ciertos
sucesos, son totalmente imprevisibles y dependen, además, del estado
general del individuo, o sea si está sometido a una gran presión
que, en determinado momento, le hace explotar, si está enfermo mentalmente,
etc.
Si una mujer entra en su casa y
encuentra a su marido en la cama con otra mujer, saca una pistola del bolso
y les pega un tiro a cada uno matándolos, ese delito será
un homicidio con una pena determinada. Y será llamado un crimen
pasional por la prensa.
Pero si esa misma persona envenena
poco a poco a su marido, sin que éste se dé cuenta, hasta
que al cabo de 6 meses fallece, esto es probable que se denomine un asesinato,
aunque la causa habrá sido la misma, y también será
un crimen pasional.
En el primer caso es un acto reflejo
irreflexivo. En el segundo entra el componente de la reflexión y
la decisión de vengarse procurando que, además, el que el
delito quede impune, por tanto es más trascendente.

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