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LA
SATURACIÓN SEXUAL EN LOS HOMBRES. ¿POR QUE LOS HOMBRES YA
NO QUIEREN?.
Aunque generalmente se cree que los hombres siempre quieren tener más sexo que las mujeres, al mismo tiempo cada vez hay más mujeres que afirman que sus hombres no tienen tantas ganas como ellas. O hay un malentendido enorme o una parte no dice toda la verdad. Sea como sea, es obvio que en el reparto sexual clásico algo se está cambiando. Las mujeres ya sabían desde hace mucho tiempo que la sexualidad es algo tan sensible que el más mínimo cambio, tiene sus repercursiones en la pareja. Hasta hace poco se consideraba que los problemas en la cama eran cosa de mujeres. Pero algo está pasando, ya que los hombres dejan de ser Donjuanes y toros (lo cual quizá nunca hayan sido). Parece ser una tendencia, pues cada vez hay más hombres que ya no quieren tanto sexo, que incluso rechazan a sus mujeres y que cada vez hay más que sufren impotencia. Asimismo, parece obvio el hecho de que raras veces se hable de este asunto. Pero el aumento de libros sobre este tema muestra que no son casos únicos, que no se puede hablar de casos patológicos, sino de un cambio profundo en el mundo masculino. ¿Qué puede estar cambiando en los hombres? Las razones por este fenómeno son tan diversas como personales. Los roles en la cama son el espejo de los roles de la vida cotidiana. Y como la mujer ya no es la cazada, la conquistada y la víctima, tampoco el hombre tiene porqué seguir con el papel de cazador y conquistador, lo cual, por cierto, puede ser agobiante. Algunos hombres se retiran, sexualmente. Claro que también tiene que ver con la sexualidad feminina. (Todavía no tienen el mismo sueldo ni las mismas posibilidades en el mercado laboral pero). Si hay una sola cosa en la que las mujeres se han podido emancipar, es en el ámbito de la sexualidad. No se puede sobrevalorar la invención de la píldora y todo lo que vino detrás. Hace mucho tiempo que el sexo dejó de ser solo para engendrar hijos. Ambas partes se dedican a buscar y a encontrar el máximo placer en la sexualidad – como debe ser. Las mujeres han aprendido lo qué les gusta, cómo y cuántas veces. Y además lo expresan. Ellas ya no esperan su suerte, sino los hombres se ven ante exigencias que no pueden, no quieren o que no se atreven a cumplir. Y así puede pasar que el sexo ya empiece con el miedo a fracasar. Y el miedo siempre es mal acompañante. Otra razón no menos importante puede ser que el mercado laboral y la sociedad vayan siendo continuamente más orientados hacia el éxito. Éxito en el trabajo, en lo económico, social, incluso en la familia (ser un buen marido). Frente a tantas exigencias y presión de éxito algo tiene que ceder. Muchas veces es la erección o la capacidad de llegar al climax. Parece lógico. ¿QUÉ HACER? La solución la tiene que encontrar cada individuo y cada pareja para sí mismo. Lo más importante es que los dos hablen abiertamente y sobre todo sin reproches sobre este tema. Hay que dejar de esconderse detrás de tópicos ridículos. A las mujeres todavía les queda aceptar que los hombres no funcionan como máquinas, siempre en demanda, en la lista de espera. Si los dos piensan que menos sexo les basta, genial. Si una parte se queda continuamente insatisfecha, hay que buscar ayuda profesional. Y si los dos dejan de satisfacerse, – en eso todos los expertos están de acuerdo – será el principio del fin de la relación. Pero para todo hay soluciones. Esto
no es el primer cambio social que ha vivido este mundo. Y si hay un consejo
que siempre es cierto, es este: Más vale calidad que cantidad.
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