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MITOS SOBRE EL CABELLO Y LA PIEL
¿Chocolate es sinónimo
de “granos”?.
Ni fumar provoca más arrugas,
ni los cosméticos dañan la piel, ni la calvicie común
tiene solución, afirman los dermatólogos Francesc y Ramon
Grimalt en el libro Salvem la pell (Salvemos la piel), en el que desmienten
los falsos mitos socialmente extendidos que existen sobre la salud del
cabello y la piel. Con un estilo divulgativo y lleno de ironía y
sentido del humor, los autores, padre e hijo, abordan en esta obra aquellos
problemas que más afectan y preocupan a los ciudadanos sobre dermatología,
teniendo en cuenta que la piel es uno de los pocos órganos que,
"por más que se vista, siempre se ve".
Ramon Grimalt -hijo- ha explicado
que la obra "no pretende ser un manual de medicina", sino un libro con
el que, entreteniendo, se haga pasar un buen rato al lector y se transmitan
unos conocimientos sobre dermatología que "tendrían que ser
generales". Salvem la pell), pues, se divide en diferentes apartados en
los que los dos prestigiosos especialistas aconsejan a los usuarios, analizan
algunos casos clínicos con los que los lectores se pueden sentir
identificados y desmitifican "creencias populares" que han pervivido a
lo largo de los años, pese a ser falsas.
Uno de estos "falsos mitos" es el
que asegura que comer chocolate provoca granos en la piel, algo "totalmente
falso", pues las grasas de la alimentación "se concentran en el
culo y en la barriga, pero no cambian el tipo de piel". "Una persona obesa
puede tener la piel seca y en cambio alguien muy delgado puede tener la
piel grasa. La grasa de la piel depende de las hormonas, no de la alimentación",
ha recordado Grimalt.
Por el momento, ha añadido
el dermatólogo, tampoco ha habido ninguna universidad que haya demostrado
que el uso de cosméticos envejezca la piel, un proceso que depende
única y exclusivamente de factores genéticos y de la exposición
al sol. Como prueba irrefutable de ello, Grimalt invita a pensar por qué
a menudo el trasero de la gente mayor presenta un aspecto más firme
y fino que otras zonas del cuerpo como la cara o el cuello. La clave, afirma
el experto, hay que buscarla en la exposición que una y otra parte
hayan tenido al sol.
Y lo que por el momento no tiene
remedio, por muchos métodos naturales, novedosos o milagrosos que
se apliquen, es la calvicie común, ese incesante goteo de caída
del cabello que tanto angustia a muchos hombres, algunos muy jóvenes,
que son capaces de pagar altas cantidades de dinero para evitarlo. Grimal,
sin embargo, advierte que éste es un proceso natural "inevitable"
y que los nuevos métodos que publicitan cada vez más centros
de tratamiento capilar, y que pueden superar los 3.000 euros, "no sirven
absolutamente para nada".
"Lo que da más rabia es que
los clientes, pese a pagar grandes cantidades de dinero que reportan enormes
beneficios a las empresas, tienen la sensación de que les ha ido
bien y tienen más pelo", indica Grimalt, que asegura que, como este
ejemplo muestra, en la dermatología tiene una gran importancia el
aspecto emocional.
De hecho, en el 60% de las consultas
que hacen los dermatólogos se observa algún tipo de alteración
en el estado de ánimo de la persona, lo que evidencia que cada vez
adquiere más importancia la "psicodermatología", es decir,
la relación entre la piel y el estado anímico del paciente.

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