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¿TIENE EL AMOR FECHA DE CADUCIDAD?. La taquicardia, los nervios, la excitación, la euforia y la necesidad de estar con el ser amado son producto de un factor de crecimiento nervioso, según aseguran científicos de la Universidad de Pavía, en Italia. Mejor nos quedamos con Mingote: “Me enamoro cada día, y siempre de la misma mujer”. El corazón se acelera, vivir en un constante estado de euforia... ¿Quién no ha sentido todo esto en alguna ocasión? Pero, como casi todo lo bueno, el amor no es eterno y, además, los científicos le han puesto fecha de caducidad: un año desde el inicio de la relación. Resulta que las fuertes emociones por las que los enamorados tocan el cielo son provocadas por una molécula llamada factor de crecimiento nervioso (NGF), según una investigación de la Universidad de Pavía. Los científicos italianos hallaron niveles más altos de NGF en la sangre de 58 individuos que se acababan de enamorar que en los componentes de un grupo de solteros y personas con relaciones más largas. Sin embargo, tras un año con la misma pareja, la cantidad de dicha molécula cayó a idénticos niveles que las de los otros grupos. Los investigadores, que publicaron su estudio en Psychoneuroendocrinology, dijeron que no estaba clara la forma en que enamorarse elevaba los niveles de NGF, pero que la molécula claramente tenía un papel importante en la ‘química social’ entre las personas que comienzan una relación. Parece que la ciencia está siempre dispuesta a quitarle encanto a la vida dando explicaciones hasta de los sentimientos más concupiscentes. Quién sabe si en breve empiezan a comercializar píldoras de NGF. Por otra parte, unos resultados como estos pueden fomentar el cambio de pareja, el conformismo con la actual o una lucha encarnizada por enamorarse anualmente de la misma persona, aunque sea por hacer trizas una conclusión científica como ésta. En todo caso preferimos quedarnos con Mingote, al que, después de muchos años de feliz matrimonio, un día le preguntó una periodista si se enamoraba con frecuencia. Le respondió: “Me enamoro cada día, y siempre de la misma mujer”. Mientras lo decía, señalaba
la foto de su esposa.
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