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MATRIMONIOS DE IDA Y VUELTA. ABANDONAR EL HOGAR Y SER ABANDONADO. En este caso un hombre y una mujer forman una nueva pareja abandonado a sus hijos y parejas. ¿Sentimiento de culpa?. ¿Reproches al volver? Un caso real de ruptura doble (dos
parejas para formar una nueva).
1. Toma de decisión. Si abandonar el hogar es difícil, mucho más es cuando hay hijos. En este caso, el sentimiento de culpabilidad, en especial por parte de la madre hacia los hijos fue determinante. Es fácil imaginar las llamadas constantes de la madre a los hijos para saber como iba todo y las respuestas de los hijos pidiéndole que vuelva. Son casos extremos, pues no es normal que una madre abandone a sus hijos. La presión social y de sus propios hijos es muy fuerte, por lo que suele tratarse de casos muy especiales, mujeres que sufren una crisis matrimonial muy intensa. 2. La situación de la pareja abandonada. En ambos casos, las víctimas, que fueron abandonados y tuvieron que hacerse cargo de los hijos, perdonan pero la relación sentimental queda muy resentida, por lo que es normal que a corto plazo empiecen los reproches. En este caso, el marido abandonado es consciente de que su esposa no vuelve por él, sino por sus hijos. Al mismo tiempo este hombre es presionado por sus propios hijos que le piden que permita la vuelta de su madre. 3. Los problemas económicos. Al tener que sustentar dos viviendas, la abandonada y la nueva, empiezan los problemas económicos. Normalmente, el hombre que abandona tiene un sentimiento de culpabilidad que le obliga a seguir contribuyendo económicamente con su anterior hogar, aunque esto cause problemas con su nueva pareja. En muchos casos el verdadero problema es el económico, pues es muy difícil sustentar dos hogares, y luego esta realidad se disfraza de “razones sentimentales”. Hay situaciones en las que el efecto económico es determinante, por ejemplo parejas que se hubiesen casado de haber vivido en una misma ciudad, pero que se rompen porque uno de ellos no acepta pasar el resto de su vida en el lugar donde su pareja trabaja y resulta imposible que pueda trabajar en otra ciudad. LA VUELTA AL HOGAR. En el caso que hemos visto, tanto el hombre como la mujer volvieron con sus anteriores parejas y fueron aceptados por sus parejas “victimas”, a pesar de los reproches. Las “victimas” creen que les compensa y que realmente su vida es mucho más satisfactoria con su pareja, pero la razón determinante suelen ser los hijos. Detrás de la aceptación a la vuelta puede esconderse el miedo de la “víctima” a la soledad “el pánico a estar solo/sola”. Es muy frecuente que personas con una imperiosa necesidad de protección o de cariño se vean conducidas a hacer algo que realmente no tiene razón de ser, pero prefieren llenar el “vacío de la soledad” como sea, auque sepan que se lanzan a un precipicio emocional. En algunos casos también hay una dependencia sexual, siendo más frecuente de mujeres hacia hombres. Ante esta situación la “victima” debería reflexionar durante un tiempo y decidir con cierta objetividad si merece la pena intentarlo de nuevo, o si sólo se hace por miedo o por “no estar solo/sola”. El miedo se supera y se puede volver a empezar, aunque lleve tiempo. El problema es que una persona deprimida o angustiada no ve el horizonte, en este caso, el futuro, el tiempo que precisa. El cónyuge que vuelve se encuentra con que su pareja “la victima” necesita tiempo para asimilar lo sucedido. En ese tiempo es a su vez “víctima de la victima”, que le lanza todo tipo de acusaciones y reproches. Ante situaciones como el caso que hemos contado, es muy difícil pasar página, lo normal es que la relación quede resentida para siempre. A modo de conclusión, a pesar
de que haya personas <victimas> que acepten la vuelta de sus parejas
después de abandonarles a ellos y a sus hijos, y a pesar de que
puedan caer en los reproches, porque es una situación muy difícil
de aceptar, no hay que pasar por alto la valía moral de estas personas,
que saben sufrir y perdonar. Si una persona abandona su hogar y es aceptada
su vuelta por su pareja, bien puede decir que le han dado la mayor prueba
de amor que un hombre o una mujer pueden dar. Bien puede decir que han
encontrado alguien que les quiere, algo cada día más difícil.
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