VIVIR PARA TRABAJAR.
Workaholics o adictos al trabajo.
Según un informe de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), el 8% de la población activa española
dedica más de 12 horas al día a su profesión para
huir de sus problemas personales
Entre los síntomas que acompañan
a los llamados workaholics cabe señalar:
1. El trabajo es lo único
que llena sus vidas.
2. Todo lo demás, incluyendo
familia y amigos, es secundario.
3. Se sienten culpables cuando
no están trabajando. El peor momento es cuando pasan las vacaciones
en familia. Menos mal que un buen ordenador portátil con conexión
a internet les salva.
4. Suelen eliminar toda conciencia
de lo que les sucede por dentro para que no les estorbe en su camino hacia
el éxito.
La razón fundamental de este
comportamiento es el miedo al fracaso. Para ellos, el ideal es profesional
de éxito y temen fracasar y perder el aprecio de los demás
y el suyo propio.
Por supuesto, consideran que su
mujer valora más un buen bolso de marca que una tediosa hora a su
lado delante del televisor. O que sus hijos prefieren el último
videojuego, antes que un partido de fútbol en el parque.
Japón es uno de los países
donde la cultura del trabajo lo significa todo. Tanto es así que
incluso cuentan con la palabra karoshi, que significa morir por sobreesfuerzo
en el trabajo. Es decir, acabar con un ataque repentino al corazón
tras un prolongado periodo de estrés y tensión.
El término karoshi empezó
a utilizarse en la década de los ochenta, cuando se produjo un boom
de muertes asociadas a la adicción al trabajo. En la mayoría
de los casos, los ataques cardiacos se produjeron en las mismas oficinas.
En 1987, el Gobierno japonés
empezó a publicar una estadística oficial de karoshi, cuyo
objetivo era concienciar a las empresas y a sus empleados de los riesgos
de situar el trabajo por encima de la propia vida personal.
Algunas multinacionales cuentan
con estrictas políticas de luces apagadas, que obligan a los trabajadores
a salir de la oficina a una hora determinada. De esta manera, los adictos
dejan de encontrar excusas en la empresa para escapar de sí mismos,
y aprovechan para mejorar idiomas o hacer un curso.
La pregunta es si se pueden alcanzar
metas profesionales importantes sin esta adicción.
Perdonen que no siga escribiendo
pero es que se me escapa un ayudante …, se va a enterar.

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