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VERGÜENZA Y TABÚES.
El cambio en la sexualidad femenina.
Las mujeres “jóvenes” se
han criado con las afirmaciones siguientes:
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Un hombre solamente te puede
satisfacer si tú sabes qué te gusta; si tú sabes cómo
te puedes satisfacer.
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No hay cosa menos erótica
en la cama que la vergüenza y la inseguridad. Las preocupaciones por
pequeños defectos de tu cuerpo como una tripita por ejemplo pueden
estropear una noche caliente si te niegas a moverte; y encima él
igual no se da cuenta de tus ‘defectos’ porque en la cama los hombres no
se fijan en estos detalles.
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La satisfacción tiene trampa:
tu propio deseo siempre se basa en el deseo y en las ganas del otro. El
sexo no es cosa de una persona, sino de dos. Llegar a conocer al otro,
conocerse a sí misma va mano en mano y es el único camino
hacia una sexualidad plena.
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Lo que vale en la vida cotidiana,
tiene todavía más importancia en la cama: Ser directa, decir
lo que te gusta y no esperar hasta que él acierte – o no.
Estos son los paradigmas en todas las
revistas femeninas, en las consultas de ginecólogos y terapeutas
y en las conversaciones íntimas entre mujeres – hoy en día.
La consecuencia de esta mentalidad es una sexualidad mucho más abierta,
pero también más exigente. Hay teorías que dicen que
la creciente impotencia de hombres tiene la causa en la liberación
sexual de las mujeres. Por otro lado, que parece más cierto, es
que la liberación sexual de las mujeres les quita a los hombres
la responsabilidad para con una sexualidad “bien hecha”. A partir de ahora
es cosa de dos.
Se sabe que antes, hace poco, todo
era diferente, en una medida exagerada en España. Una mujer sexualmente
activa era el sinónimo de una mujer fácil, por lo cual aun
teniendo ganas, mostrarlas estaba prohibido. Tampoco en la cama matrimonial.
Todo cambia, sobre todo después de años en un matrimonio.
Lo que no ha aprendido la gente hasta hoy es hablar abiertamente sobre
la sexualidad, sobre todo dentro del matrimonio.
El sexo en silencio puede funcionar
hasta que surja un problema. Si la pareja no es capaz de comunicarse, va
a fracasar. El sexo, hasta hoy, todavía está cargado con
tabúes inútiles y vergüenza que no producen otra cosa
que problemas, insatisfacción y hasta enfermedades. Hoy estamos
entre dos límites, el sexo en la tele y el silencio en el matrimonio.
La asignatura pendiente para cada uno es encontrar una forma madura y adulta
de manejar este tema.

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