SI ME PROMETES NO LLORAR, TE
PROMETO NO ESCONDERME EN MI SILENCIO.
Para los hombres hablar es negociar
y para las mujeres quejarse. Para los hombres ofender es descalificar y
para las mujeres insultar. Para los dos hablar debe ser respetarse,
que significa encontrarse.
Cuando llegan al sicólogo
ellas lloran y ellos destapan el silencio con que responden a su pareja.
Lo primero que hay que aceptar es
que el matrimonio, como todo en la vida, no es perfecto.
Esto se lo vienen repitiendo los
abuelos a sus nietos desde siempre, pero a todos se les olvida hasta que
se estrellan contra esta cruda realidad.
Y entonces qué hacer ¿llorar?,
¿callarse?. Lo normal es que las mujeres lloren y los hombres se
escondan en los silencios.
En los peores casos se acude al
sicólogo y se escucha a uno, se escucha al otro, y un día
los tres, y se habla, y uno calla, se le obliga a hablar, y luego te llaman
por teléfono, que nunca es cierto que te llamen, pero les dejas
solos unos minutos, y cuando vuelves me encuentro con un beso a hurtadillas
que nunca veo o con que ni siquiera están para despedirse.
Para los hombres hablar es negociar
y para las mujeres quejarse. Para los hombres ofender es descalificar y
para las mujeres insultar. Para los dos hablar debe ser respetarse,
que significa encontrarse.

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