LA SEXUALIDAD A TRAVÉS
DE LA HISTORIA.
La represión del deseo sexual
se origina en la sociedad occidental a partir del siglo XVI y cambia de
repente en la década de los setenta en el siglo XX.
De acuerdo con Muchembled, antes
del siglo XVI, "la sociedad era en realidad muy abierta y libre, y ocurrió
igualmente durante la Edad Media". Según declaraciones de
este historiador al programa de radio de la BBC Thinking allowed. "Quiero
decir que por entonces había una gran cantidad de bastardos y sexo
fuera del matrimonio, y que no había represión contra la
sodomía ni contra la bestialidad (actos sexuales con animales)".
A mediados del siglo XVI esta represión empieza a tomar forma mediante
los nuevos crímenes sexuales creados por el poder. "La brujería
estaba relacionada con la sexualidad, ya que las brujas se supone que hacían
el acto sexual con los demonios". Se empezó a castigar duramente
la sodomía en toda Europa.
No es hasta 1559, cuando el médico
italiano Realdo Colón asoció por primera vez el orgasmo femenino
con la anatomía del clítoris, del que apenas se trató
científicamente desde los tiempos de Galeno, en el siglo II después
de Cristo.
Pero el tema seguía siendo
tabú y en 1660 un escritor francés que producía relatos
pornográficos fue obligado a pedir perdón enfrente de la
catedral de Notre-Dame antes de que se le cortara la mano derecha. Luego
fue quemado vivo.
Al margen de las costumbres sociales,
la investigación de la sexualidad fue prácticamente inexistente
hasta el siglo XX.
"Desde la antigüedad hasta
el siglo XIX, la asunción general era que las mujeres experimentaban
orgasmos al igual que los hombres, y que, de hecho, el orgasmo era necesario
para la concepción", indica Thomas Liqueur, profesor de Historia
de la Universidad de California en Berkeley y autor del libro Sexo en solitario.
Ahora es un tema debatido en la
comunidad científica. El sexólogo Alfred Kinsey, en un estudio
de 1948, ofreció las primeras estadísticas fiables acerca
del orgasmo experimentado por los hombres: las tres cuartas partes alcanzan
el orgasmo muy rápidamente, dentro de los dos primeros minutos del
acto sexual. El orgasmo en la mujer puede durar entre veinte segundos
y dos minutos.
El motivo del debate científico
es que hay una diferencia sustancial, pues la mujer no requiere de orgasmo
para producir un óvulo ni para tener hijos, mientras que en el hombre,
el orgasmo es una estación obligatoria para que se produzca la eyaculación.
Luego vino la revolución
cuando Stephen Jay Gould escribió un famoso artículo en la
revista Natural History en el que exponía que estaba muy orgulloso
de sus pezones, a pesar de que no tenían ninguna función.
"Estoy bastante unido a todas las partes de mi cuerpo", relató.
Gould afirmaba que el hecho de que los hombres tuvieran pezones como un
eco de los pezones femeninos no era una razón para avergonzarse
de ellos. De igual manera, el clítoris de la mujer no era sino un
reflejo del pene humano.

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