EL MEJOR REGALO, LA VOLUNTAD.
Al niño caprichoso y consentido
se le niega el mejor de los regalos, la voluntad.
Si hay una nota característica
en los niños consentidos y caprichosos es que los padres o educadores
les están privando del bien más preciado, la voluntad.
Al alcanzar la madurez, sin voluntad
no podrán alcanzar ninguna meta, y no sólo las profesionales,
sino de todo tipo, incluyendo las afectivas.
Estos padres o educadores están
convirtiendo a estos niños en adultos débiles de carácter,
blandos, caprichosos, manipulables, e incapaces de ponerse un objetivo
y luchar por él.
Creen que dan libertad al niño
para elegir lo que se le antoja, pero es todo lo contrario, le hacen esclavo
de sus deseos inmediatos, y no hay peor inmadurez personal que la impide
renunciar a los impulsos inmediatos.
No es cuestión de moral,
sino de educación. Educar es enseñar el camino a la madurez.
Pero es más fácil decir toma niño el caprichito y
cállate porque no te aguanto.
Perdonen un momento. ¿Me
dice cuanto cuesta el juguetito …?

|