INFANCIA Y RELACIONES AFECTIVAS
EN EL FUTURO
La felicidad o infelicidad en la
infancia nos marca para siempre en nuestras relaciones con los demás.
En función de cómo nos
relacionamos en la infancia con nuestra madre, padre y persona que nos
cuidó, serán nuestras relaciones con amigos, hermanos, novios
y amantes o esposos.
Los niños necesitan amor
y un vínculo estrecho en esas primeras relaciones. Si este apego
fue bueno y nos dieron amor, nos convertiremos en una persona emocionalmente
segura que podrá establecer "una pareja segura".
La estabilidad emocional y la autoestima
están muy determinadas por estas primeras experiencias. Podemos
entonces tener personas seguras, sin miedo a la cercanía, a la intimidad,
o podemos tener personas evasivas y ansiosas, con serias dificultades para
establecer relaciones sanas y funcionales.
La persona segura se siente cómoda
dependiendo de los demás y cuando éstos dependan de ella.
No le preocupa en exceso que le
abandonen. Maneja bien la intimidad y autonomía; es feliz y confiada
en sus relaciones. No le preocupa demasiado estar sola y la posibilidad
de una ruptura no la angustia.
Busca y da más apoyo a su
pareja, expresa sus preocupaciones y no usa estrategias defensivas o destructivas
para solucionar los problemas. Sus relaciones se caracterizan por una mayor
duración, confianza, compromiso e interdependencia que en los inseguros.
No teme la proximidad ni le preocupa
el rechazo. Busca el apoyo de su pareja cuando lo necesita y sabe darlo
en reciprocidad. Transforma los problemas en oportunidades para construir
la confianza.

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