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PADRES Y PROFESORES.
Los padres ya no tienen tiempo ni
ganas de seguir castigando.
Cada vez más padres se quejan
de las notas que les llegan del colegio con el típico “su hijo
no estudia, su hija ha llegado tres veces tarde, su hijo contesta mal al
profesor etc.”
Por estas cosas, que pasan durante
el día, los padres tienen que castigar a los niños por la
noche, en las escasas horas que les quedan juntos. Así que responden
a los profesores: “por favor, castigue usted a mi hijo cuando viene
tarde, sin recreo o lo que sea, pero yo me veo sin poder o también
sin ganas de ejecutar cosas con las que no tengo nada que ver. Ya tengo
lo suficiente con los deberes por la noche… ".
Y de esa manera echamos la responsabilidad
el uno al otro, los profesores a los padres y viceversa.
Si la educación tiene que
ser cosa de todos, o sea, de la sociedad, tendríamos que aceptar
que el profesor requiere más autoridad y los profesores respetar
disciplina paterna, pero mutuamente nos desautorizamos.
Se nota que las madres ya no están
en casa las 24 horas y que la formación de los niños en la
primaria queda en manos de cuidadoras o asistentas que se multiplican entre
lavadoras, planchas y gritos de niños. También se notan los
divorcios, etc.
Es difícil pedir a los padres
un mayor esfuerzo cuando apenas disponen de tiempo para ver a sus hijos,
pero la coordinación entre padres y profesores, el respeto mutuo
es un paso necesario para la educación de los niños en sus
primeros años.

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