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ORIENTACIÓN UNIVERSITARIA.
La presión familiar, la influencia
de los medios de comunicación y los amigos e incluso la cercanía
del centro o el grado de dificultad de los estudios a realizar.
Del estudio elaborado por la Fundación
Universidad Empresa sobre la necesidad de acciones de orientación
para adecuar la oferta y demanda de estudios universitarios se extraen
algunas conclusiones muy interesantes sobre diversos aspectos clave de
la actividad académica susceptibles de mejorar por medio de una
correcta orientación.
Como dato curioso, se señala
que la elección final de los estudios suele depender de factores
como la presión familiar, la influencia de los medios de comunicación
y los amigos e incluso la cercanía del centro o el grado de dificultad
de los mismos, dejando de lado otros mucho más importantes, tales
como los intereses y habilidades personales o las perspectivas de desarrollo
personal y profesional.
Unos de los aspectos más
preocupantes de este problema es la repercusión en la empleabilidad,
ya que el informe señala la existencia de un desajuste importante
entre la oferta y demanda de titulados en el mercado de trabajo. Así,
por ejemplo, existe un déficit de titulados en enseñanzas
técnicas y un exceso en ciencias experimentales y humanidades, de
forma que, mientras el ratio de ofertas de empleo es de tres por titulado
en las áreas técnicas, la mitad de los graduados en el resto
de disciplinas no tendrá ninguna oportunidad de encontrar un trabajo
acorde con lo que ha estudiado.
Precisamente, otro de los análisis
realizados en este estudio versa sobre los profundos cambios que ha experimentado
el mercado laboral. Actualmente, se indica, la perspectiva de trabajar
en una misma empresa toda la vida es algo poco menos que inexistente, de
forma que se hace necesario sustituir el término “continuidad” por
el de “empleabilidad”, entendido como la adquisición y conservación
de capacidades socialmente útiles. Hoy día, el desarrollo
exitoso de una carrera profesional requiere de estas competencias en igual
o incluso mayor grado que la propia formación académica.
Entre las habilidades mejor valoradas
por las empresas destaca el conocimiento de idiomas, muy significativamente
el inglés, un idioma que el 92,3% de las empresas exige a los titulados
universitarios. Otros idiomas cuyo conocimiento también se estima
son, por orden de importancia, el francés y el alemán. Destaca
el hecho de que las empresas que piden conocimientos de idiomas a los candidatos
demandan cada vez un nivel más alto.
La experiencia previa al ejercicio
profesional también contribuye a sumar puntos, ya que las empresas
valoran las prácticas realizadas durante los estudios. La movilidad
se configura, asimismo, como otra clave cada vez más exigida, demandándose
cada vez la disponibilidad para viajar frecuentemente e incluso realizar
cambios de residencia.
Por último, en lo que a habilidades
y cualidades personales se refiere, las que las empresas con más
frecuencia desean encontrar en sus empleados son responsabilidad, capacidad
para trabajar en equipo, iniciativa, capacidad de adaptación y aprendizaje,
comunicación oral y escrita, relaciones interpersonales o disponibilidad,
entre otras.

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