HIJOS DE DIVORCIADOS.
Síndrome de Alienación
Parental (SAP). La utilización de los hijos para dañar al
otro, para autoafirmarse en el papel de bueno. Cuando hay hijos el divorcio
ya no es cosa de dos.
Por si los hijos tuviesen poco con
tener que aceptar el divorcio de sus padres, resulta que se utilizan como
arma arrojadiza. Cualquier desacuerdo familiar puede dañarlos, pero
en lugar de protegerlos, se les hace participes de unos problemas de pareja
que no les deberían afectar, porque una cosa es la relación
de pareja y otra la de familia.
Es normal que los padres divorciados
que tienen derecho de visita se encuentren con que sus hijos no hablan
con ellos durante el tiempo que deben permanecer a su lado. A esta situación
se la conoce como el Síndrome de Alienación Parental (SAP)
y consiste en que uno de los progenitores manipula la conciencia de los
hijos para que rechacen al otro progenitor y se enfrenten a él.
Lo peor es que estos niños
desdoblan su personalidad entre dos mundos opuestos, lo que hacen con el
padre o con la madre. Son niños programados para odiar al padre
o a la madre.
Lo normal es que no puedan superar
esta situación y simplifiquen el problema decidiendo que uno es
bueno y el otro es malo.
El problema aumenta con el incesante
número de divorcios y ya hay condenas judiciales que imponen que
los hijos de los divorciados convivan durante meses con los abuelos del
padre o madre considerado como “malo” o culpable” y al que los hijos rechazan
ver.
Con la mayoría de edad se
suelen superar estos traumas pero la infancia ya ha quedado dañada
y esto tiene consecuencias.
Por si sirve de algo, nunca se
debe hablar mal del otro delante de los niños. Los niños
están por encima de todo. Por los niños todo sacrificio es
poco. Tus hijos te necesitan y nosotros necesitamos a nuestros hijos.

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