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FAMILIAS CON HIJOS DE ANTERIORES
MATRIMONIOS.
Conversar, tolerar, ser flexible,
pasar mucho tiempo juntos y tomar en serio a todos.
Una familia con hijos de anteriores
matrimonios se tiene que enfrentar con muchos problemas a lo largo de su
existencia. Mucho más fácil será fracasar. Todos los
psicólogos pueden deducir pocas reglas que pueden influir positivamente
en el proceso de la familia nueva.
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Los niños siempre tienen
que tener la sensación de que lo que dicen, piensan y sienten es
importante para todos, sobre todo para los padres. Los niños tienen
que colaborar activamente en las relaciones, sus opiniones son importantes
y ellos también pueden proponer, y no solamente aceptar.
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Sentimientos como la envidia, el miedo
o celos deben comprenderse. Los niños necesitan la seguridad de
poder expresar sus sentimientos sin miedo. Muchas veces surgen conflictos
por miedos irreales, como la pérdida de otro padre, de tener que
mudarse a otra ciudad o de ya no ser querido cuando venga otro hermanastro.
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No se debe infravalorar al otro padre
o madre que no está. Aunque haya conflictos entre los adultos, tienen
que aceptar que los niños quieren a todos a su manera. Exigir que
quieran a otros menos o más evocará conflictos que se dirigirán
contra uno mismo.
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Los padres y los padrastros tienen
que aceptar que no pueden asumir todos los papeles. Los niños tienen
el derecho de buscar lo que necesitan de cada uno. Si el niño puede
jugar mejor con el padrastro o si no quiere hacer los deberes con la madrastra
no significa que ya no quiera al padre o que no acepte a la madrastra.
Conversar, tolerar, ser flexible, pasar
mucho tiempo juntos y tomar en serio a todos. Y sobre todo amar. Sin amor
fracasarás, seguro.

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