FAMILIA Y NATALIDAD. ALARMA EN
UNA SOCIEDAD ENVEJECIDA.
Una sociedad de lobos esteparios
no tiene futuro, la familia sí.

El lobo estepario igual es más
libre pero tiene menos expectativas de vida. Se ha demostrado ya varias
veces que los solteros viven menos años que personas en parejas.
Y se añade otro fenómeno,
en caso de catástrofes curiosamente sobreviven los grupos familiares
más que las personas solas.
El antropólogo Raymond Dart
encontró la verdadera razón de la evolución mental
de la especie humana: no era el hecho de tener que cazar, sino que los
hombres tuvieran que colaborar para sobrevivir, esto hizo que el cerebro
humano creciera.
La ciencia demuestra lo que la mayoría
ya sabe: nos necesitamos mutuamente. La familia es una necesidad humana.
Dentro de poco habrá familias
en que el más joven tendrá 40 años. El hecho de que
haya menos niños produce una falta de ídolos positivos. Cada
vez menos jóvenes ven familias que funcionan, por lo cual tampoco
sienten la necesidad de tener una familia o hijos. Se crea un círculo
vicioso en contra de la familia, lo cual tiene repercusiones negativas
sobre la sociedad.
Como los hombres siempre han sido
los cazadores y los que talaban árboles no se les podía exigir
nada, mientras que en la edad moderna las mujeres, por primera vez en la
historia, pueden optar entre el papel femenino de madre, esposa y cuidadora
de ancianos o “salir a cazar”
¿Significa esto que la clave
de la solución está dentro de las mujeres?. No necesariamente,
sino en la adaptación de la familia a una nueva realidad, a un nuevo
mundo en el que los hombres pueden y deben cuidar a los hijos y las mujeres
pueden y deben demostrar su capacidad profesional en el mundo laboral,
lo que resulta imprescindible en su autoestima, al margen de que hoy en
día es imprescindible.
Sin embargo, la realidad se impone.
En Europa no nacen niños y la población envejece a un ritmo
alarmante.
Los bajos niveles de natalidad deberían
causar una alarma social. No se puede exigir a las mujeres que lleven todo
el peso sobre sus hombros. No se puede pedir a una mujer que trabaje 20
horas al día, entre el trabajo y la casa. La sociedad, la pareja,
el entorno debe ayudar. No se puede imponer a los jóvenes la responsabilidad
de adquirir una vivienda que representa veinte años del salario
conjunto de la pareja y encima un sistema sanitario privado, colegios,
etc.
Una sociedad de lobos esteparios
no tiene futuro, la familia sí.

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