DIVORCIO E HIJOS.
El divorcio consensuado involucrando
a los hijos, los más perjudicados.
Los jueces españoles constatan
que aunque al principio no se pretende siempre se acaba involucrando a
los hijos, los más perjudicados. Quieren solucionarlo con un proyecto
pionero: el divorcio consensuado.
En todo trámite de separación,
ser cabal y civilizado no suele ser lo más común del mundo.
Por ello, ha nacido un programa
pionero en España que tratará de promover entre las parejas
que se rompen las ventajas de "un buen divorcio consensuado", en lugar
de acudir a la vía judicial para evitar los costes personales, emocionales,
psicológicos y sociales, que suelen afectar especialmente a los
hijos.
El ‘decálogo del buen divorcio’
es el nombre que la Consejería de Justicia de la Junta de Andalucía
ha dado a este proyecto, cuyo objeto es reducir la cifra de 10.000 menores
que cada año se ven afectados "muy gravemente" a raíz de
las separaciones conflictivas de sus padres, que en 2006 representaron
entre un 5 y un 10% de un total de 26.000 rupturas.
Será precisamente en los
tres juzgados de familia malagueños donde se ponga en marcha el
proyecto piloto de esta iniciativa para extenderla, una vez comprobada
su efectividad y "de manera inmediata", al conjunto de la comunidad autónoma.
En varios juzgados andaluces, desde
hace años, se dispone de un servicio de Mediación Familiar
destinado a facilitar los trámites en separaciones consensuadas
una vez que los implicados decidan voluntariamente optar por esta vía
en lugar de un procedimiento contencioso.
En la presentación del programa
se resaltó la importancia de este proyecto ya que, aunque los propios
jueces tratan de alejar a los niños de esta contienda, no siempre
se consigue, lo cual acaba afectando a largo plazo al desarrollo de su
personalidad, dando lugar a problemas de agresividad, inapetencia, falta
de sueño o fracaso escolar.
Por esta razón, el decálogo
recomienda entre otras conductas incidir en el diálogo con los niños,
favorecer la relación con ambos progenitores, consensuar criterios
educativos y, especialmente, inclinarse por una separación de mutuo
acuerdo.
Esta vía permite ahorrar
costes económicos y sentimentales y evitar los continuos incumplimientos
de las resoluciones judiciales referidas, por ejemplo, a las pensiones
o el régimen de visitas, y que afectan a un tercio de las separaciones.

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