CUANDO YA NO SE PUEDE MÁS.
Padres que se rinden.
Una vez, en la Fiscalía de
Madrid, un padre se presentó con su hija adolescente atada con una
cadena. "Vengo a que la encierren, porque se dedica a la prostitución
y no puedo con ella".
En otra ocasión, la madre
de de un menor drogadicto reclamó a la Junta de Andalucía
que se hiciera cargo de su hijo porque temía hasta por su vida.
O el de otra mujer cordobesa que exigió la misma medida con su hija
de 13 años embarazada a la que le resultaba imposible controlar.
Y tantos y tantos casos, como el
padre que tuvo que enfrentarse a su hijo que le apuntó con una pistola
para que le siguiese dando dinero para droga. O el del padre desesperado
que ató a su hijo a la cama hasta que los vecinos alertaron a la
policía por los gritos del hijo pidiendo droga. O el caso del médico
madrileño que abandonó a sus hijos con su madre porque tenía
tres hijos drogadictos que arrancaban hasta el papel de las paredes para
venderlos para droga.
Siempre eran casos extremos, pero
algo está cambiando. Aumentan sin cesar las denuncias de padres
a sus hijos. Niños de doce años que maltratan a sus padres.
Que son capaces de tirar un televisor por la ventaja porque se les niega
el mando de la televisión. Niños que no quieren ni estudiar
ni trabajar en nada y exigen cantidades de dinero para el fin de semana
que las familias no pueden afrontar.
Las autoridades se niegan a aceptar
todas las solicitudes de custodia que se les presentan, pero los casos
van a más y hay muchos padres que piden que se hagan cargo de la
guarda de sus hijos de entre 12 y 16 años a los que resulta imposible
controlar. La respuesta es siempre la misma, son tantos los casos que no
quieren hacerse cargo de estos niños imposibles.
No se trata de comparar los casos
extremos con las dificultades de educar a un adolescente, pero los mismos
pedagogos que aconsejaban relajar las normas alertan de que si se produce
una relajación de la disciplina y las normas, las acabarán
imponiendo los hijos y se convertirán en ingobernables. Dicen que
hay adolescentes que están excesivamente representados en el grupo
social y se les deja actuar como adultos sin serlo.
El perfil de los hijos que acaban
en régimen de guarda administrativa es el de un adolescente de entre
12 y 16 años. Afecta por igual a ambos sexos y en muchos casos provienen
de familias estructuradas, incluso acomodadas, que tienen cubiertas sus
necesidades básicas en todos los frentes.
El sicólogo y criminalista
Vicente Garrido se refiere a esos jóvenes en su libro “Los hijos
tiranos”. En su opinión, muchos de los padres que sufren esas situaciones
no son permisivos ni negligentes. Javier Urra, psicólogo de la fiscalía
de menores de Madrid y autor de la obra El pequeño dictador, sostiene
que lo que cambia al ser humano es la educación, sobre todo en los
primeros años, meses e incluso antes de nacer. En su opinión,
"es muy distinto si eres un hijo deseado o no, si eres un padre relajado
o agresivo".

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