PROTECCIÓN SOLAR EN MENORES.
Los chicos son menos propensos a
usar protector solar o a protegerse del sol a medida que llegan a la adolescencia
y la juventud.
La doctora Ardis L. Olson, de la
Escuela Médica de Dartmouth en Lebanon, New Hampshire, preocupada
por el crecimiento de casos de melanoma ha dirigido un estudio por el que
aconsejar a padres, entrenadores deportivos, maestros, médicos y
a los más jóvenes cómo motivar a los adolescentes
a protegerse mejor del peligro de los rayos solares. Los resultados se
suman a las estrategias de salud pública para reducir la incidencia
del cáncer de piel ante estudios previos que demostraron que los
chicos son menos propensos a usar protector solar o a protegerse del sol
a medida que llegan a la adolescencia y la juventud.
La alta exposición solar
aumenta el riesgo de melanoma, la forma más peligrosa y cada vez
más frecuente de cáncer de piel. Pero insistir en esa cuestión
no sería muy efectivo entre los adolescentes preocupados por la
imagen, sostuvo Olson.
Para cambiar esos hábitos
en los adolescentes se debe "crear un entorno en el que todos usen y hablen
sobre la protección de la piel", dijo la autora, y, sobre todo,
se debería advertir a los adolescentes sobre "las arrugas prematuras"
y "qué problema es tener una quemadura y no poder hacer lo que uno
quiere", explicó Olson.
En el estudio 'Sol seguro en los
años de colegio', el equipo dirigido por Olson reunió a adultos
y adolescentes líderes en 10 comunidades para educar a los estudiantes
sobre la importancia de protegerse del sol. En lugar de confiar sólo
en la educación en el aula, los participantes del estudio usaron
concursos para promover el mensaje de protección solar. Los estudiantes
en las comunidades que participaron del estudio SunSafe también
tuvieron la oportunidad de ver sus caras y las de otros en un dispositivo
portátil Dermascan, que permite ver cambios en la piel que son invisibles
a la luz normal.
Los investigadores realizaron observaciones
anuales de los adolescentes, incluido un grupo que no había participando
en el programa de intervención, en las playas de las comunidades
y en las piscinas. Dos años después del programa SunSafe,
los estudiantes del grupo de intervención tuvieron mejores conductas
de protección solar que los adolescentes que no participaron en
el programa, escribió el equipo en la revista Pediatrics.

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