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Muchas historias para decirte
que yo te quiero más.
> Un hombre sólo es realmente un hombre cuando lo da todo por una mujer.
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ADOLESCENCIA Y SUEÑO. Los niños y adolescentes que duermen menos horas de lo necesario, tienen más riesgo de padecer sobrepeso y obesidad. En un artículo publicado
en la revista “Archives of General Psychiatry” se demuestra que los niños
y adolescentes que duermen menos horas de lo necesario, tienen más
riesgo de padecer sobrepeso y obesidad. Este estudio nos recuerda que las
cifras de obesidad en los niños se han triplicado en los últimos
30 años, y con todos los peligros que ello conlleva para la salud
de nuestros hijos, tenemos que actuar.
La explicación se encuentra en las alteraciones hormonales que se producen por el cansancio. El cuerpo reacciona a estos cambios disminuyendo la actividad física para gastar menos y ahorrar calorías. Por eso aumenta el apetito y se come más, además de que al dormir menos se tiene más horas para comer. ANÁLISIS DURANTE TRES NOCHES Xianchen Liu, del Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburg, estudió con sus colegas a 335 niños y adolescentes, con edades de 7 a 17 años. Durante tres noches consecutivas, los investigadores observaron el sueño de los participantes mediante la polismonografía, que permite evaluar las distintas fases del sueño. Los investigadores comprobaron que una hora menos de sueño total está relacionada con una duplicación de las probabilidades de tener exceso de peso, y que una hora menos de sueño con movimientos rápidos de los ojos (Rapid Eye Movement), está vinculada con un aumento de tres veces de esas probabilidades. MAYOR CANSANCIO "La relación entre el sueño más corto y el exceso de peso podría atribuirse a la interacción de cambios de conducta y cambios biológicos provocados por la privación del sueño", han indicado los autores. La pérdida de sueño causa cambios en los niveles hormonales que pueden afectar el apetito, y también da al individuo más horas en la que permanece despierto y puede comer. Además la pérdida del sueño contribuye a la fatiga al día siguiente, lo cual puede disminuir la actividad física y el gasto de calorías. Dado que el exceso de peso entre
los niños y los adolescentes continúa aumentando, y que la
insuficiencia crónica de sueño es más común
en la sociedad, las intervenciones que hagan las familias y las escuelas
para mejorar los hábitos de sueño pueden tener importantes
consecuencias en la prevención de la obesidad y la diabetes en los
niños, agrega el artículo.
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