LA RANA QUE NO SABÍA QUE
ESTABA HERVIDA.
Es la fábula de la rana sumergida
en agua tibia que se va calentando lentamente sin que lo perciba hasta
que muere achicharrada.
El libro “La rana que no sabía
que estaba hervida” de Oliver Clerc se sirve de las fábulas de animales
y plantas para ofrecernos siete lecciones de vida que nos ayudarán
a entender mejor el complejo mundo que nos rodea.
Una rana en una olla hirviendo,
un brote de bambú que tarda en salir, una mariposa que lucha por
salir de su cocón... Todas estas parábolas sirven al autor
de pretexto para hablar del ser humano.
La primera fábula, que da
nombre al libro, nos habla de una rana metida en un caldero y que, debido
a la imperceptible subida de la temperatura, no se da cuenta de que la
están cociendo. Esta historia le sirve al autor como punto de partida
para advertirnos de los cambios que se van produciendo poco a poco a nuestro
alrededor sin que nos demos cuenta, como la pérdida de valores en
la sociedad occidental o la degeneración en las relaciones de pareja.
O el simple hecho de que cada día es una día menos de vida.
Todo pasa tan lentamente en nuestra
vida que no percibimos los cambios. Envejecemos lentamente y sólo
nos damos cuenta cuando nos encontramos con ese amigo que no veíamos
hace años y no nos reconoce. Nuestras relaciones afectivas o laborales
se deterioran día a día, pero tan lentamente que no nos damos
cuenta. Nuestros hijos se hacen mayores y no nos damos ni cuenta.
Las otras seis fábulas que
completan esta acertada recopilación, y que beben de los libros
de autoayuda, las fábulas clásicas y el ensayo, tienen el
mismo fin: hacernos ver, a través de pequeños relatos llenos
de finura y delicadeza, grandes cuestiones sobre la condición humana.

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