PRÍNCIPE BUSCA PRINCESA
PARA COMPARTIR GASTOS.
Princesa busca príncipe para
compartir manutención de futuros hijos.
El principito. Antoine de Saint-Exupéry.
No parece un buen principio para
un cuento de hadas, pero hasta Walt Disney se ha tenido que doblegar a
la realidad. Una princesa en Nueva York lo primero que debe hacer es buscarse
un trabajo.
Los príncipes se quejan de
que las princesas ya han estado en demasiadas guerras y que lucen más
medallas que un general y puestos así pues a compartir gastos. Las
princesas dicen que si somos iguales para pagar la hipoteca somos iguales
para todo. Quizás el problema sea ese, que cada vez nos parecemos
demasiado en lo negativo y menos en lo positivo.
Además, las princesas peinan
canas porque han tenido que estudiar, trabajar, viajar y antes no han tenido
ni tiempo ni ganas de tener hijos, así que las clínicas de
fecundidad andan colapsadas de princesas que quieren ser madres a las edades
en que sus abuelas ya eran abuelas.
Y no digamos los príncipes,
que andan de vuelta de todo, con pensiones de divorcio a sus espaldas y
con custodias compartidas de hijos a los que no ven pero alimentan, a los
que no pueden besar, pero deben pagar el colegio, y cuando llaman para
preguntar por ellos descuelga el teléfono un señor que vive
en su casa, pero que no paga ni la casa, ni el colegio, ni la comida de
los niños.
Así que cuando ven a una
princesa tienen miedo y no las invitan a subirse a su caballo, sino que
las piden la mitad del precio de la alfalfa que se va a comer el animalito.
Que pena que ya no haya cuentos
de hadas. Que pena que no nos fiemos los unos de los otros. Hoy nos juramos
amor eterno y mañana nos dejaremos porque no estamos de acuerdo
en el lugar de vacaciones.
El problema de los príncipes
es que han cogido miedo a las princesas, porque no todas son princesas,
hay brujas disfrazadas de princesas, como hay demonios disfrazados de príncipes.
La suerte ya no es encontrar una
princesa, sino que esa princesa aguante la mitad de lo que tu madre aguantó
a tu padre. Estas son las princesas, pero se cuentan con los dedos de la
mano.
Para nosotros una princesa es una
mujer con la que presientes que no puede ser ninguna otra. A una mujer
así, cualquier hombre la haría su reina.
Para ellas un príncipe es
un hombre que siempre estará ahí. Ya no necesitan nada
más de nosotros.

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