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Muchas historias para decirte
que yo te quiero más.
> Un hombre sólo es realmente un hombre cuando lo da todo por una mujer.
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PIROPOS Y PASARELAS. Un invento en un callejón que te hace sentir como una modelo. Ahora las madres toman té con las amigas. Antes sólo había café y bollos, pero con tanto programa rosa de la jet se nos han refinado muchísimo. El otro día, en una de esta meriendas con té, nada de café, me decía ¡hija es que no se para que te arreglas, es que nadie te dice hoy nadie por la calle!. Es cierto, respondió mi madre. Yo cuando salía por la calle, me alegraba el día un piropazo. ¡Vaya tipazo, así quiero yo las farolas de mi calle!. Bueno pero no seáis machistas. Menos mal que todo eso ha pasado, contesté. ¡Sí hija, sí, pero tu no paras de pasearte por la pasarela virtual!. ¡Y tú lo mismo, mamá!. Se me escapó involuntariamente. La pasarela virtual es un invento que han puesto en una calle comercial de Madrid aprovechando el callejón que queda entre una fachada y un muro de carga. En ese escaso metro de ancho por diez de largo, un comerciante avispado ha puesto una alfombra roja, ha pegado fotos de fotógrafos en los lados, y con un sistema de detección, cada vez que pasa alguien por el callejón se empiezan a escuchar los flashes de los fotógrafos y el ruido de admiración de los desfile de moda. Realmente es más artificial que un teléfono, pero estamos todas todo el día pasando por el callejón para sentirnos unas reinonas en un desfile de moda. Así que debe ser verdad que a las mujeres nos gusta que nos piropeen y sentirnos guapísimas. A mi me ha gustado tanto el sistema que he trucado la alarma de la puerta de mi casa y cada vez que salgo a la calle, o vuelvo a casa, escucho una cálida voz pregrabada que con tono de camionero macarra que me dice: ¡Vaya tipazo, así quiero yo las farolas de mi calle!. Me gusta tanto que me voy a poner
otro en la nevera.
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