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LAS LÁGRIMAS DE ADÁN Los hombres raramente lloran, pero cuando lo hacen son un volcán. Para simbolizar estas leyendas, llaman lágrimas de Adán a las extrañas perlas negras. La Perla Negra de Tahití es la joya del mar, un símbolo en vida de la pureza y perfección. Mucho antes de la llegada de los descubridores a Tahití, la perla negra ya tenia una reputación de excepcional valor y rareza, enlazada por su uso para la joyería mundial de la Realeza y Nobleza. En si, la perla negra natural fue conocida como la “Perla de las Reinas”y la “Reina de las Perlas”,su milagro ha inspirado muchas preguntas entre la gente durante siglos pasados. Pero su falta de precisión científica las llevo a improvisar con leyendas y poesía. Tiempo atrás, los ancianos Chinos creían que las perlas eran concebidas en los cerebros de los dragones. En la China imperial, la perla negra natural fue considerada un símbolo de nobleza y custodiada entre los dientes del dragón. Escritores Hindú vinculaban las Perlas con las nubes, elefantes, serpientes, cerdos salvajes, peces y a veces con ostras. Griegos y Romanos pensaban que las perlas nacían de una gota de lluvia o del roció y que eran recolectadas por ostras. Los Persas creían que una perla imperfecta era consecuencia de los rayos de las tormentas. Una versión mas coloreada dice que las perlas es el resultado del encuentro del arco iris con la tierra. LAS LAGRIMAS DE ADÁN. En el Oriente, se asocian las perlas con las lagrimas de los Ángeles, sirenas o míticos elfos. Una leyenda de Sri Lanka (Antiguo Ceilán) comenta como las lagrimas de Adán y Eva crearon un lago que engendró las perlas –blancas o rosas de las lagrimas de Eva , y mas preciadas las inauditas perlas grises y negras de las lagrimas de Adán. ¿Entonces porque la diferencia? El hombre sabe como controlar mejor sus emociones, como dice la leyenda, por eso sus lágrimas están mas valoradas. Los hombres raramente lloran, dicen en Tahití, pero cuando lo hacen son un volcán. De acuerdo con antiguas leyendas polinesias heredadas de generación en generación, Oro, el dios polinesio de la guerra y la paz bajo a tierra encima de un arco iris para ofrecer una ostra perlera de un tipo especial a la humanidad, era la perla negra. SU NATURALEZA La Perla de Tahití o perla negra, nombre que le dieron los antiguos navegantes para diferenciarla de la perla blanca, está lejos de ser color negro; por el contrario, su infinita gama de colores naturales es la que le dio su impronta de gema exclusiva en el mundo de la joyería. La perla cultivada de Tahití es una singular, rara y preciosa gema, cuyo misterio surge de sus colores. Si bien los perlicultores saben que la ostra Pinctada Margaritifera es esencial en la producción de Perlas cultivadas de Tahití, no saben como hacer para que produzca un color específico. Las perlas que consiguen, pueden ir desde el gris pálido, al negro antracita con matices rosa, azul, oro, plata, púrpura rojizo y berenjena, pasando por los tonos del arco iris. Lo que sí saben los perlicultores y comparten los especialistas en gemas, es identificar el proceso que les da color y las hace buenas, a pesar de ser fruto de un deshecho. Y es que la perla es producida como una reacción a una sustancia irritante que se introduce en la ostra. Si el nácar, con el que la ostra recubre esta sustancia es muy delgado, el color puede lucir lechoso o carecer de matices. La calidad de la perla resultante, además de ser afectada por el número de capas de nácar, también es influida por el grosor de cada capa, a causa de los reflejos irisados característicos del nácar. Por otro lado, el ambiente en el que crece, el tipo de plancton y todo lo que se encuentre en el agua donde habita y de donde se alimenta la ostra, contribuyen a darle el color. Las aguas de la Polinesia Francesa son ricas en minerales por ser una zona volcánica, y esta característica es lo que las hace tan particulares. Destaca que no alcanzan las perfecciones
de las blancas, conteniendo imperfecciones, rayas o bultos.
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