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PADRES DIVORCIADOS
“Los hombres siempre querían hablar sobre sus sentimientos. La sociedad simplemente no les quería escuchar.” Por primera vez se ha realizado un estudio entre 3600 hombres sobre los destinos y los sentimientos de los padres divorciados.
En la mayoría de los casos el niño se queda con la madre, el padre tiene el derecho de visitarlo o pasar algún fin de semana con su hijo. Un padre dijo: “Se visita a un preso, a un sobrino o a un enfermo en un hospital. Pero no a tu hijo.” En este caso el padre se convierte en un “sugardaddy”, en un “papá de los ratos buenos” ya que, si se lo puede permitir, va a hacer todo lo posible para que sus hijos se lo pasen bien cuando están con él. Las desventajas son por un lado que, al principio, la madre se ve ofendida ya que es ella que tiene que organizar “la vida real” y las cosas desagradables. Pero por otra parte, los niños entienden rápidamente que este padre no es el hombre real. No tienen la posibilidad de ver a un hombre que les pueda servir como modelo, un hombre que también viva en la realidad, en este mundo y que también lucha. La relación entre padre e
hijos se convierte en algo artificial y muchas veces una de las dos partes
deja de querer pasar el tiempo con el otro. Este proceso siempre está
relacionado con fricciones. Además muchos hombres, por primera vez,
se ven solos con sus hijos, sin ayuda, sin un apoyo social, lo que supera
sus fuerzas.
Ambas partes creen que el otro/la otra habla mal delante de los hijos o que el otro quiere manipular a los hijos. En algunos casos y a medio o largo
plazo los padres incluso rompen el contacto con la ex mujer y con los hijos
porque ya no se sienten como buen padre o porque se consideran explotados.
La mayoría dice que se sienten como si la ex mujer les castigara
por el divorcio. Prefieren no ver a los niños que hacerlos sufrir
y ser una parte en la guerra entre el ex-matrimonio. Muchas veces esto
va en contra del deseo de los niños.
Detrás hay un mar de sentimientos
y heridas de los que nadie habla o solamente con reproches de culpabilidad
e incapacidad. Lo que también es cierto es que la sociedad no puede
prescindir de los padres, y cada vez faltan más. Y aparte
de los hijos, todavía queda la asignatura pendiente de investigar
las consecuencias del divorcio, ya que muchos hombres ven en un divorcio
un fracaso vital.
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