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Muchas historias para decirte
que yo te quiero más.
> Un hombre sólo es realmente un hombre cuando lo da todo por una mujer.
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¿QUÉ HACER CON UNA OREJA? Cuando a uno le cortan la oreja por una mujer, como le pasó a Van Gogh, surgen dos preguntas, dónde sujetar las gafas y qué hacer con la oreja.
¿Por qué no se quedarán los investigadores tranquilos?. Siempre que empiezan a hurgar en la historia acaban dándonos disgustos, como cuando el médico nos pide un análisis, al final nos da un disgusto. Siempre se había creído que Van Gogh se cortó una oreja con una cuchilla en 1888, en Arles, al sur de Francia, después de una discusión con su colega francés Paul Gauguin. Podía ser una manera extravagante y violenta de reaccionar a la marcha de Gauguin a París, aunque Georges Bataille y Antonin Artaud, filósofos de la contracorriente, sostenían que el gesto contenía el valor sacrificial y la locura como señas de identidad del artista realmente comprometido e inclasificable. ¿No podían dejarlo así?. Dos buenos amigos, uno se quiere ir y el otro se corta la oreja para que no se vaya, pero le da igual y se va. En la película se da esta versión entre Kirk Douglas, que interpreta a Van Gogh y Anthony Quinn en el papel de Paul Gauguin, y todo el mundo sale feliz del cine. Pero llegan los de siempre e imponen la realidad. Así que ahora resulta que fue Gauguin el que le seccionó la oreja con una espada. Y la cosa cambia, porque no es lo mismo cortarse uno la oreja cuando se despide a que te despidan cortándote la oreja, que es lo más frecuente. Al menos esta es la teoría de los académicos alemanes Hans Kaufmann y Rita Wildegans, autores del libro Van Gogh's ear: Paul Gauguin and the pact of silence. Tras diez años de investigación, han cotejado declaraciones de testigos y la correspondencia entre los dos artistas y han concluido que Gauguin, un experto espadachín, le cortó una oreja a su amigo. No está claro si fue un accidente o si de verdad Gauguin quería herir a su amigo, según incide Kaufmann, pero después del incidente ambos acordaron contar a la policía la versión de la autolesión para proteger a Gauguin. Además, señala el investigador, la versión tradicional se basa en pruebas contradictorias e improbables, y no existe ninguna declaración de ningún testigo independiente. Gauguin habría arrancado la oreja de Van Gogh de un espadazo limpio. Era un maestro de esgrima. Es entonces cuando se entiende la salida precipitada de Gauguin a París. El propio Van Gogh se habría avenido a encubrirlo una vez restaurados los ánimos. La fuga del colega francés evitaría complicaciones judiciales, aunque el artista holandés, a cambio, se vería obligado a declarar que él mismo se arrancó la oreja con la navaja de afeitar. "Van Gogh adoraba a Gauguin. No quería que se marchara a París, pero, al mismo tiempo, se impuso la necesidad de protegerlo. Existía la posibilidad real de acabar en prisión. Y no cabe duda, al mismo tiempo, de que la huida de Gauguin agravaría la salud mental de Van Gogh. La teoría de la automutilación fue un invento", explica la profesora Wildegans. El arma de la amputación fue la que puso en alerta a Kaufmann y Wildegans: no es tan fácil cortar una oreja de un navajazo. "Por su parte, Van Gogh nunca confirmó nada. El comportamiento posterior de ambos y varias sugerencias de los protagonistas indican que ambos ocultaban la verdad". Poco después, Gauguin se trasladó a Tahití, donde pintó algunas de sus obras más famosas. Van Gogh murió en 1890 tras dispararse en el pecho. ¿No es meritorio emplear diez años de la vida buscando una oreja?. Pero no todo es triste, pues la reyerta durante la noche de nochebuena tuvo su origen porque Van Gogh y Gauguin se disputaban a la misma mujer en un burdel de Arles, lo de siempre. Se llamaba Rachel y después de la pelea prefirió quedarse cuidando a Van Gogh, lo que demuestra que a veces no siempre pasa lo de siempre. Y al margen de que la oreja inspiró a Van Gogh a autorretratarse una vez más y a Gauguin a viajar a Tahití donde pintó sus mejores obras, cuando a uno le cortan la oreja por una mujer, como le pasó a Van Gogh, surgen dos preguntas, dónde sujetar las gafas y qué hacer con la oreja. El que Van Gogh no llevase gafas simplifica mucho las cosas, así que como era agradecido envolvió la oreja en un papel de periódico y se la regaló a Rachel que le hizo compañía en la nochebuena de 1889. Y decimos que no todo es triste porque al final Van Gogh ganó a Gauguin. Se quedó sin oreja, pero no se quedó solo. Además, seguro que a Rachel
nunca le volvieron a hacer mejor regalo, un trozo de uno mismo.
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