CÓMO NOS VEN ELLAS /opinión
femenina |
MI HIJA Y SUS OCUPAS.
Busco novia con vivienda.
Leo con asombro su artículo
titulado “¿POR QUÉ NO TE HE CONOCIDO ANTES?” y me parece
que está escrito por alguien que se encuentra en la misma situación
que mi propia hija.
Hace muchos años compramos
una vivienda a nuestra única hija pensando en el futuro de nuestros
nietos. Obvio decir el sacrificio que esto supone para una familia media
española.
Mi hija ya ha cumplido los 40 y
ésta casa ha servido de pensión gratuita a una serie de ocupas
muy honestos y respetables. Se trata de individuos que a pesar de su buena
posición económica han pasado por un divorcio que les ha
dejado limpios. Tras pagar una pensión a una esposa que no tiene
ocupación laboral y a unos hijos que vaguean en la universidad,
no les queda nada para pagarse un alquiler. Y es aquí donde aparece
un alma cándida, mi hija, una “novia con vivienda”.
Acostumbrados a pagar pensiones,
se echan una novia que no les cobra nada por la casa. Empiezan muy prudentes,
pero no tardan en campar por sus respetos, salir ellos solos, volver a
las tantas y de contribuir a los gastos de la casa ni hablar.
Estos ejemplares son los más
comunes, y no siempre están divorciados, pero los casos más
refinados, como el que le ha tocado a mi hija, le carga con sus tres criaturas
de un matrimonio anterior.
El muy cuco ya vino con la vasectomía
hecha, pero ante la insistencia de mi hija en tener hijos con él
y ante el temor de perder el chollo de vivir gratis, se ha vuelto a hacer
la operación a la inversa. Aún así los niños
no vienen, sea por la razón que sea.
Mi hija no es un caso raro, los
hay peores que meten en casa material de importación que introducen
en la maleta a la vuelta de viajes exóticos.
El problema de esta generación
es que se reían de nosotras cuando les decíamos con veinte
años que buscasen marido, pero ellas preferían convivir con
el novio de turno, que las iba dejando a medida que se ponían pesadas
y amenazaban con casarse.
Ahora se han gastado sus ahorros
en siquiatras y quieren hacerse madres conservadoras, pero se encuentran
con que les han caído unos cuantos años y que los hombres
que conocen vienen de vuelta de divorcios, hijos, y que tampoco encajan
muy bien la vida que han llevado, así que imponen sus condiciones,
que son muy sencillas: de hijos nada, de matrimonio menos, de contribuir
a los gastos nada de nada, mi libertad toda, etc. La verdad es que Cenicienta
solo hay una.
Si yo tuviese un hijo lo comprendería
perfectamente, a ver quien se atreve a casarse con una caprichosa que a
los dos días te deja y te encuentras con otra pensión que
pagar. Para estos hombres, que ya están de vuelta de hijos
y divorcios, es volver a andar un camino que ha fracasado. ¿Para
qué tener más hijos cuando ya tiene tres?.
Cuando preguntamos a nuestras hijas
por qué aguantan a estos parásitos nos contestan que están
enamoradas, pero no es cierto, lo que tienen es miedo a volver a andar
buscando otro que seguramente no será mejor. Y se quedan al lado
de sus parásitos, sin atreverse a dar el paso decisivo, el de no
conformarse. Aunque con honestidad, seguramente recogen lo que han sembrado.
¿Se atreverá una revista
masculina a publicar esta carta que califica de parásitos a algunos
hombres?. Yo les recomiendo que lo hagan porque ellos, los parásitos,
son los listos, las tontas, tontas de remate, son nuestras hijas y sus
padres que compramos el piso privándonos de todo.
CÓMO NOS VEN ELLAS /opinión
femenina |
¿POR QUÉ NO TE
HE CONOCIDO ANTES?
Resulta que es divorciado y tiene
un hijo con otra.
Ver
noticia |

|