UNA NOCHE DE CINE
Desde que cenas con Cristóbal,
las noches de cine son sólo noches en el cine.
Tenía ganas de ver una de
esas películas que a ti te gustan.
Me acerqué a la taquilla
y pedí una entrada. Me dieron dos y pensé que me había
confundido al pedirla, la costumbre.
Como no sabía qué
hacer con la otra entrada me acerqué a una pareja mayor que pasaba
por la calle y se la ofrecí como regalo. A lo mejor se conocieron
ayer, pero esas parejas hacen pensar que las cosas duran. Cuando vi que
estaba poniendo en un compromiso a aquel hombre les di las dos entradas.
Volví a la taquilla y dije
claramente que quería una entrada y me volvieron a dar dos, así
que comprendí que no era una película para verla solo, pero
entré. En tu sitio coloqué la chaqueta, ya no quería
volver a regalar más entradas.
La película contaba la historia
de un hombre y una mujer que están solos. Hablaban de un montón
de sueños rotos, el que tenía hijos porque los hijos le daban
la espalda, el que no los tenía por su ausencia, los fracasos, el
miedo a perder el trabajo, y de telón de fondo la soledad. Se hablaba
de citas a ciegas, de momentos en los que se ha perdido la fe en la casualidad
y se escarba hasta encontrarla.
Acaba la película con una
pregunta ¿cómo acabara esto?. El promete que no sabe pero
que acabará bien, y mientras pasean no se sienten tan solos. No
hablan de amor, hablan de soledad.
Al finalizar la película
se me acercó la pareja mayor a la que había regalado las
entradas y me dijeron: sabe Usted que se parece a nuestro hijo. Es muy
majo y se llama Cristóbal.

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