YO YA ESTUVE ALLÍ.
Días buscando el restaurante
único para sorprenderla. Llegamos y dice “aquí está
muy bueno el pato.”

Es muy de caballeros querer alagar
a las mujeres llevándolas a sitios únicos, a lugares a los
que no pueden regresar sin recordarte.
Pero hoy en día las mujeres
viajan más que los hombres. Se informan de los restaurantes, tienen
experiencia.
Así que después de
una semana buscando un restaurante único con el que sorprenderla,
cuando llegas saluda a los camareros porque ya ha cenado allí un
par de veces.
Si te vas de viaje a Paris, te recomienda
un par de sitios de moda. Si optas por Londres lo mismo. Hagas lo que hagas
siempre la temida frase “yo ya estuve allí” y notas como se derrumba
tu castillo de naipes.
Es como si llegas con un regalo
y desde lejos, sin quitar el envoltorio, te dicen “es un libro de viajes
a Egipto”. Sólo puedes pensar que es una bruja, primero por adivinarlo,
luego por destrozarlo.
Y ojalá sólo hablásemos
de lugares o restaurantes. Ellas pueden cuando quieren y nosotros, salvo
cuatro guaperas, cuando nos dejan, así que la experiencia no es
equiparable.
Así que yo ya no sorprendo
a nadie, me dejo sorprender y con cara inocente digo enséñame
tú “yo no estuve allí.”

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