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¿QUÉ ES EL MATRIMONIO HOY EN DÍA? El respeto de las diferencias entre "tú" y “yo”. Históricamente el matrimonio nació como una institución destinada a un ordenamiento de las filiaciones, las herencias y los parentescos, hoy la construcción, la consolidación y la permanencia de un vínculo de pareja obedece a otras causas. Para el profesor Lluis Casado, profesor de la Universidad de Barcelona y autor de La nueva pareja, el ser humano tiene tres necesidades básicas: 1) amor, bajo la forma de aceptación y valoración;Construir una relación de pareja que atienda estas necesidades puede asegurar su permanencia y consistencia. El amor duradero requiere investigación y experiencia, y el cumplimiento de ciertas condiciones: La primera persona: clara conciencia de las propias necesidades y posibilidades, de los sentimientos y sensaciones individuales, y la determinación de expresarlos. El otro: respetar al otro como alguien diferente de uno mismo; desarrollar la capacidad de escucharlo, registrarlo, percibir a ese "tú" que hace posible la noción de "yo". Sólo esto permite crear un "nosotros" significativo. Las diferencias: un "yo" y un "tú" determinan la existencia de dos seres distintos, diferentes, que no están hechos a imagen y semejanza del deseo del otro. Reconocer y explorar las diferencias –complementarlas– potencia el vínculo. El misterio: alude a aquella parte del otro que se hace inaccesible, no por ocultamiento, sino porque corresponde a sus zonas más esenciales e intransferibles. Un misterio no es un secreto y exige ser respetado. La aceptación: una vez conocidas las diferencias y respetados los misterios de cada uno, la aceptación aparece como requisito esencial del vínculo. Aceptación no es tolerancia (aguantar la "imperfección" del otro) ni resignación. Significa tomar por bueno lo dado. El otro es quien es, la más actualizada versión de sí mismo. El tiempo: conocer, ser conocido; aceptar, ser aceptado; explorar diferencias; tender puentes entre ellas; todo esto requiere tiempo. La ilusión, la magia y el enamoramiento son instantáneos; no necesitan conocer ni profundizar. El amor sí: por eso el tiempo es una de sus condiciones básicas. El encuentro: el verdadero encuentro afectivo entre dos personas se produce cuando ha habido complementación de diferencias y aceptación. Un vínculo de largo alcance no comienza por el encuentro, sino que llega a él como parte de un proceso. La responsabilidad: el respeto hacia el otro, la comprensión de que no es alguien al servicio de las expectativas de uno conllevan al ejercicio de la responsabilidad. Un vínculo responsable es aquel en el que cada quien responde por sus actos ante sí y ante el otro, sin necesidad de buscar "culpables" externos o internos. El acompañamiento:
quienes llegan a acompañarse a lo largo de un prolongado y esencial
tramo de sus vidas suelen hacerlo no como producto de un juramento inicial,
sino de las experiencias compartidas, los proyectos cumplidos, los propósitos
alcanzados y el reconocimiento mutuo.
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