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CÓMO NOS VEN ELLAS /opinión
femenina |
LAS MUJERES TRABAJADORAS SACRIFICAMOS
NUESTRA CARRERA POR LA FAMILIA. ¿POR
QUÉ TENGO QUE SER YO?
Un reciente estudio revela que el
20% de las trabajadoras deja su trabajo al tener un segundo hijo.

Seis de cada diez mujeres que dan
a luz en España tienen un trabajo remunerado. Hace sólo siete
años eran cuatro de cada diez. Así se observa al cruzar los
datos de nacimientos con las prestaciones que abona la Seguridad Social
a las trabajadoras que dan a luz. Pero aunque el número de empleadas
que son madres casi se ha duplicado en siete años (de 148.751 a
294.337), la maternidad sigue reñida con el empleo. O viceversa.
El aumento del número de
madres trabajadoras se produce en el marco de un empleo creciente, tanto
masculino como femenino (aunque la tasa de paro de las mujeres casi duplica
la de los hombres). Sin embargo, los hijos siguen siendo un importante
condicionante para el trabajo de las mujeres. Y esto tira a la baja de
la natalidad (el promedio de hijos por mujer en España, 1,32, ha
aumentado gracias a las inmigrantes, pero se mantiene entre los más
bajos de la UE). Un reciente estudio revela que el 20% de las trabajadoras
deja su trabajo al tener un segundo hijo. Lo mismo ocurre con cuatro de
cada diez que dan a luz al tercero.
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¿Por qué tengo que
ser yo?. Esa es la justa pregunta que se hacen miles de mujeres que, a
pesar de tener un puesto de trabajo o una carrera profesional con más
expectativas que las de sus parejas, son ellas las que injustamente deben
renunciar a su trabajo para poder cuidar a los niños.
EL PROBLEMA
El abandono laboral o el retraimiento
de muchas mujeres frente al empleo tiene como telón de fondo la
falta de políticas de conciliación, de servicios asequibles
para el cuidado de niños y mayores y de corresponsabilidad en el
hogar. Y eso ocurre cuando las españolas tienen mejor formación
que nunca (la proporción de mujeres universitarias supera la de
los hombres). Por todo ello, es de esperar que la futura Ley de Igualdad,
con medidas para favorecer y mejorar la conciliación familiar, laboral
y personal, ponga las bases para solucionar uno de esos problemas que fijan
el nivel de desarrollo de una sociedad.
Las mujeres que aúnan trabajo
y maternidad van en aumento. En 1998, 4 de cada 10 que daban a luz tenían
empleo (148.751). En 2005 eran casi el doble: 294.337 (6 de cada 10). Así
se desprende del cruce de los datos sobre los permisos de maternidad que
abona la Seguridad Social y de los nacimientos que facilita el Instituto
Nacional de Estadística. En ese lapso la proporción de mujeres
que trabajan o desean hacerlo ha pasado del 39,5% al 47%.
La creciente actividad laboral femenina
trae consigo un aumento sostenido de las mujeres empleadas que dan a luz.
Así se desprende del cotejo de las prestaciones por maternidad de
la Seguridad Social (16 semanas de baja retribuida para las mujeres trabajadoras
que alumbran un bebé) y de la cifra anual de nacimientos. En el
cruce de cifras, realizado por este periódico, hay que tener en
cuenta que una mujer que dé a luz a finales de diciembre se contabiliza
como beneficiaria de la prestación al año siguiente y que
también tienen derecho a ella las madres que perciben la prestación
por desempleo o las que adoptan, por ejemplo.
- Más de la mitad trabaja
desde 2001. En 1998, sólo el 40,7% de las mujeres que dieron a luz
percibieron la prestación por maternidad. En 2001, por primera vez,
más de la mitad de las mujeres que alumbraban tenían un trabajo
remunerado. La proporción ha seguido en aumento: el 63, 2% el año
pasado (véase gráfico). En los últimos siete años
las madres empleadas que dan a luz han aumentado un 97,8% y los nacimientos,
un 27,4%. En este terreno ha influido la creciente presencia de mujeres
inmigrantes, que ya aportan el 13,7% de los nacimientos, según los
datos del INE.
- Más hijos, menos empleo.
Este aumento de madres trabajadoras se debe sobre todo a la creciente actividad
laboral de las mujeres. Pero como persisten grandes dificultades para conciliar
el trabajo y la familia y escasean los servicios asequibles para facilitar
esa compatibilidad, las empleadas suelen tener pocos hijos. Además,
tienden a abandonar el mercado de trabajo a medida que llegan los niños.
A juicio de esta experta, este hecho es un indicador claro de la dificultad
existente para aunar el trabajo y la familia. La necesidad de conciliar
se percibe como una cuestión sobre todo femenina, según distintas
encuestas.
- El 40% abandona al tener tres
hijos. "Al tener un primer bebé, menos del 10% de las mujeres renuncia
al empleo. Al ser madres por segunda vez, deja de trabajar en torno al
20%. Cuando llega el tercer hijo, abandona el 40% de las madres.
- Actividad femenina creciente.
En 1998, el 39,5% de las mujeres en edad laboral trabajaban o deseaban
hacerlo (frente al 66,6% de los hombres), según la Encuesta de Población
Activa. En 2005 rozaban el 47% (el 68,95% entre los varones, que sufren
menos paro). La mayor actividad femenina se registra entre los 25 y los
39 años, los tramos de edad más fecundos (las madres de más
de 30 años son responsables de al menos seis de cada 10 nacimientos).
- A la cabeza de la cola en la UE.
España es el cuarto país de la Unión Europea con menor
proporción de mujeres que trabajan fuera de casa mientras tienen
hijos menores de 12 años, según un estudio de la oficina
estadística comunitaria, Eurostat elaborado el año pasado.
A tenor de ese trabajo, la tasa de empleo entre las españolas con
niños pequeños es del 51,2%, frente al 60,4% de media comunitaria.
Sólo figuran por delante de las madres de Italia, Hungría
y Malta. "Estamos a la cabeza del pelotón de cola de la UE", señala
la catedrática Tobío. Entre las españolas sin hijos
la tasa de empleo es del 61,7%, frente a una media comunitaria del 75,1%.
El análisis de Eurostat, con datos de 23 de los 25 países
de la UE (faltan Irlanda y Suecia) también recoge la brecha laboral
en función del número de hijos pequeños. Cuando tienen
sólo uno, el 64,8% de las europeas trabaja. Con dos, lo hace el
57,8% y con más, el 41,2%.

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