LUZ DE UNA BENGALA
Tanto en tan poco, durante tan poco
tiempo.
Hay cosas que duran lo que la luz
de una bengala. Una de ellas es la compañía de quien sólo
está cuando todo está bien o mientras recibe sin tener que
dar nada, ni las gracias.
Son luces potentes que se apagan
tan pronto como cambian las cosas. Luces que brillan mientras reciben y
que se apagan en cuanto deben dar.
No es difícil descubrirlas,
basta una mala noticia sobre la salud, un fracaso profesional, una oportunidad
mejor, un pequeño esfuerzo.
Son poca cosa, mejor que se apague
su luz.
Mejor que haya luces de bengala,
para saber valorar otras luces, las que quedan, las que sólo se
ven en la oscuridad, cuando da miedo y se mira al cielo. Sólo a
esas luces merece la pena atar la vida.

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