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INTUICIÓN Y RAZONAMIENTO.
Hay momentos en que las mejores
ideas aparecen cuando menos lo esperamos.
¿Dónde y cuándo
se hicieron las invenciones más importantes?. Bueno, Arquímedes,
después de semanas sin que le ocurriese una solución, lo
dejó y se tomó un baño. El resto es historia. Según
la leyenda corría desnudo por la ciudad gritando “Eureka!” (lo he
encontrado).
Wagner llevaba meses con la idea
de una ópera pero no se le ocurrió nada. Hasta que, en Italia,
se quiso echar una siesta, y, medio dormido, “era como si me hundiese en
el agua y escuchaba la música…”. Así nacieron los nibelungos,
en el sofá.
Einstein trabajó años
en su teoría. Una tarde pasó por la casa de un amigo. Cuentan
que de repente se levantó y salió corriendo. Así encontró
la teoría de la relatividad, de visita.
La lista podría seguir hasta
el infinito. Al parecer, los hallazgos más importantes se hicieron
en momentos de tranquilidad, en una pausa en que la mente se tomó
un descanso. Einstein se dio cuenta y dijo « yo confío en
la intuición » . Casi todos ya han tenido la experiencia que
cuando ya no sabían adónde ir o qué hacer, dieron
un paseo en la playa y de repente se les ocurrió la solución.
Malcolm Gladwell explica en su
libro « Blink, The power of thinking without thinking » (Inteligencia
intuitiva) que muchos expertos de diferentes ramas supieron desde el principio
la solución de un problema aunque no supieron explicarlo o incluso
“porque todo iba en contra de la razón”. Cuenta por ejemplo que
los expertos de arte suelen reconocer una copia de un original, y no saben
porqué y sin haberlo investigado antes. Muchos bomberos salen de
una casa poco antes de que se derrumbe, «por un sentimiento que tenía
dentro», sin que obviamente hubiesen notado conscientemente una señal.
No es que hubiese un poder inmaterial
o espiritual, sino que los seres humanos percibimos y actuamos de múltiples
formas, no solamente pensando. A veces la mente tiene tanta fuerza que
ciega al resto, aunque lo necesitemos para tomar decisiones importantes,
por lo que en los momentos en que la mente reposa, puede funcionar todo
lo que ocurre inconscientemente.
Algunos institutos o empresas ya
se han concienciado de este fenómeno y trabajan con las pausas y
los descansos con los mejores resultados. En California ya existe desde
1984 la Academia de Medicina Intuitiva que se convirtió en universidad
en 2006. Ahí se enseña la intuición de manera científica.
O sea, si se quejan porque se toma
el segundo baño o porque se echa una siesta en el trabajo, dígales
que quiere ser tan genial como Wagner o tan brillante como Einstein. Pero
para todos que ya creían tener el pretexto, una decepción:
este tipo de intuición solamente se encuentra en un experto, o sea,
en alguien que ha estudiado mucho sobre un tema. No vale empezar con una
pausa.

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