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CÓMO NOS VEN ELLAS /opinión
femenina |
LO QUE LOS HOMBRES NO SABÉIS
DE LA INFIDELIDAD FEMENINA.
Muchas mujeres mantienen una relación
que se ha roto en la confianza de poder recuperarla, aún a costa
de su propia autoestima.
Hablando con mujeres se demuestra que
la infidelidad sexual nunca tiene una sola razón y pocas veces se
trata de insatisfacción sexual. Es el fin de un desarrollo largo
en una relación.
“Estuve llorando todo
el día. Por la noche le pedí que habláramos de nuestra
relación, de nuestra vida. Me preguntó que quería,
no entendía nada de mi reacción emocional. Le dije que ya
no quería vivir sin amor, que necesitaba más. Eran cosas
pequeñas, como los besos por la mañana, una palabra de aprecio,
un fin de semana juntos. Cuando encontré al otro, otra vez sentía
que alguien me quería, me escuchaba, me tomaba en serio. Sentí
otra vez que vivía. »
La mayoría de las mujeres infieles
se queja que sus hombres ya no pudieran satisfacer la necesidad del cariño
emocional. Sienten que los hombres ya no les tomaron en serio, que todo
lo que decían ya no tenía importancia.
“Al principio pensé
que él era mi gran amor. Todo parecía perfecto. A los 4 años
me vi envuelta en una relación fría. Llegábamos a
casa, veíamos la tele, hablábamos lo justo. Era más
bien una relación de utilidad, él me quería para el
acto del sábado, y yo le necesitaba para no tener que cambiar mi
vida. Él parecía vacío, a él ya no le gustaban
estos juramentos de amor, ni hablar de cenas románticas. Nunca me
dijo un piropeo. Hasta que un día conocí al otro. Éste
solamente me dijo qué guapa estaba…”
Una razón por la que la vida
se puede convertir en un infierno con el marido es cuando ese deja de apreciar
a su mujer. Esto se puede realizar en varios niveles.
“Siempre me decía
que le gustaban las rubias, y no se cortó en mirar a las mujeres.
También cuando estaba yo delante. Cualquiera parecía mejor.”
Si en esta situación
se presenta un hombre que hace sentir bien a una mujer, apreciada, admirada,
es más que probable que esta busque este aprecio con el otro.
“Yo sabía que
no le quería, pero como me tocaba, como hablaba conmigo, como me
trataba, me sentía tan bien, mi autoestima creció mucho.”
El sexo en sí raras veces
es la razón por la infidelidad. Pero el día después
siempre es definitivo. Algunas mujeres incluso confiesan la infidelidad
para “despertar” a su marido, cosa que nunca funciona ya que los problemas
anteriores parecen de menor importancia ante esta nueva situación.
“Yo pensé que
esto salvaría nuestra relación. Qué tonta, lo sé
ahora. No salvé nada, solamente habló de esta noche y ya
nunca más hemos hablado de cómo me había sentido antes,
sola, abandonada.”
Casi siempre la infidelidad es el principio
del fin o el principio de una nueva vida.
“Yo le era infiel, pero
me daba igual. En este momento me di cuenta que nosotros ya no teníamos
futuro y que mejor me sentía con el otro.” “Mi marido se enteró
de mi amante, nos divorciamos, el otro y yo vivimos juntos un año
más y después me fui. Nunca quise al otro, pero en esta época
lo necesitaba.”
La sexóloga Carmen López
Sosa expone en su libro “Sexo y sólo sexo” como las mujeres se diferencian
en cuanto al sexo de los hombres.
Maslow creó una pirámide
de las necesidades humanas desde las fisiológicas, de seguridad,
de aceptación social, de autoestima hasta las de la autorrealización.
Mientras que los hombres consideran el sexo una necesidad fisiológica,
las mujeres ven la sexualidad más bien como necesidad de aceptación
social que está relacionado con el afecto, amor, con la pertenencia
y la amistad.
Dejando aparte casos individuales,
las mujeres siempre relacionan el sexo dentro de una relación fija
con aceptación, con amor, con aprecio y cariño. Si estos
elementos desaparecen, también se pierde la necesidad de la fidelidad
sexual. Pero si encuentran estas cualidades en otros hombres, sí
se pueden entregar fácilmente.
Por otro lado las mujeres están
dispuestas – más que los hombres – a vivir sin sexo si la aceptación,
el amor y el aprecio sí existen en esta relación.

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