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HISTORIA - ARTE / Curiosidades
históricas. |
FRIEDENSREICH HUNDERTWASSER
El Gaudí austríaco.
"Un piso ondulado es una melodía para los pies".

Cuando se pasea por Viena siempre
hay tiempo para una visita a la esquina de la Löwengasse con la Kegelgasse
en el tercer distrito de Viena: la casa Hundertwasser. Es una genialidad
el arquitecto y pintor, Friedensreich Hundertwasser.
Es imposible abarcar la vida de
un hombre que nace en Viena, se casa en Gibraltar y muere en Nueva Zelanda,
donde se le entierra envuelto en telas de colores. Todo esto tras
cruzarse África y Asia, ser un magnífico arquitecto, magnífico
pintor, diseñador de banderas, sellos, dar conferencias desnudo
defendiendo todas las causas perdidas que encontraba y navegar en un velero
viejísimo desde Sicilia a Venecia, donde se conservan el barquito.
Se hizo llamar Friedensreich Hundertwasser
("Friedensreich Regentag Dunkelbunt Hundertwasser"), que significa "Reino
de la Paz Cientos de Aguas" y es la mejor definición de un país
lleno de lagos en paz, pero su nombre era Friedrich Stowasser.
Nació en Viena el 15 de diciembre
de 1928. Tuvo que abandonar el colegio tras la llegada de los nazis a Austria
porque era judío. De su familia materna sólo sobrevivió
su madre. Para salvar a la familia del Holocausto la madre de Hundertwassen
lo alistó en la juventud hitleriana. Cuentan que cuando los nazis
pasaban revisión por su casa, Hundertwasser abría la puerta
luciendo las medallas de su padre de la primera guerra mundial. Su padre
murió cuando él tenía seis años.
Hundertwasser no terminó
su formación académica en la Escuela de Bellas Artes de Viena
y prefirió adherirse en 1952 al vanguardista Art-CLUB rechazando
la rígida estética de los años 50. Había declarado
la guerra a la línea recta. Por lo que adquirió notoriedad
fue por los Hundertwasserhaus, apartamentos de bajo coste en Viena, que
tienen las características de ser de pisos ondulantes ("un piso
ondulado es una melodía para los pies"), un tejado recubierto de
tierra y vegetación, y grandes árboles creciendo en las habitaciones,
con sus limbos extendiéndose por las ventanas.
Es «un Gaudí tardío»,
«pseudoarquitectura» o «fortaleza de juguete» fueron
algunas de las denominaciones utilizadas por la prensa de la época
cuando en 1983 se puso la primera piedra de este singular edificio. Aunque
también hubo quien dijo que se trataba de la "octava maravilla del
mundo". Los apartamentos, de entre 33 y 150 metros cuadrados, sólo
tienen ángulos redondeados con suelos de madera. Cada puerta y ventana
están pintadas de, diferentes colores y los mosaicos colocados en
fachadas, suelos y muros fueron creados al azar por el artista con la inspiración
de los albañiles, con los que se juntaba en los ratos de descanso
en la tasca de la esquina. En la azotea del inmueble hay zonas verdes donde
crecen castaños, hayas y lilas. «El hombre vive mejor si sobre
su cabeza tiene un techo de hierba», afirmaba. La torre dorada, decorada
con azulejos de espejo «para que en ella se reflejen las estrellas,
el sol y el cielo», se convirtió en el símbolo de todas
sus creaciones.
Pero su mejor aportación
para muchos arquitectos fue su visión de los barrios pobres:
“La inhabitabilidad
material del barrio miserable es preferible a la inhabitabilidad moral
de la arquitectura funcional, utilitaria. Por ello, debe perfeccionarse
el principio del barrio pobre, es decir, de la arquitectura que prolifera
espontáneamente y tomarlo como punto de partida en vez de la arquitectura
funcional”.
¨Manifiesto del enmohecimiento
contra el racionalismo en arquitectura". Hundertwasser. 1958.
El 19 de febrero de 2000 murió
un hombre que si veía una línea recta la torcía porque
"un
piso ondulado es una melodía para los pies".

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