YO NO SOY NOTICIA.
Carta de un lector.
Hace cinco años atropellaron
a mi mujer que se quedó parapléjica. Desde entonces me dedico
a cuidarla a ella y a nuestra hija. Tengo cuarenta años.
No hay ayudas, no hay reconocimiento
social, no hay nada. Pero eso es lo de menos, yo soy feliz atendiendo a
mi mujer y a mi pequeña. Les escribo porque no deja de ser curioso
que casos como el mío, y les aseguro que hay miles, no sean noticia,
sino el centenar de canallas que cada año asesinan a sus mujeres.
Comprendo que la prensa vea más
interés en dar la noticia de un asesinato pasional que no de una
vida dedicada al cuidado de la persona amada. Debe ser más rentable
un asesinato pasional que una vida pasional.
Lo que me preocupa es que el mensaje
que se manda a la sociedad es que los hombres somos unos salvajes, y claro
que hay salvajes, pero son una minoría aunque las cifras asusten.
Si sacasen casos como el mío en la noticias pondrían la relación
de pareja en su auténtico valor y verían que no daría
tiempo en todos los telediarios para reseñar los casos de hombres
que se consagran al cuidado de sus mujeres. Crean señoras que los
hombres buenos somos una inmensa mayoría y que los que ocupan las
noticias son simplemente asesinos.
No se trata de justificar a los
asesinos, sino de no crear una imagen falsa de que el hombre es violento
por naturaleza. No es así, hay personas violentas, pero una visita
por el centro de parapléjicos de Toledo o por las unidades de enfermos
terminales de cualquier hospital les permitiría ver los cientos
de hombres buenos que sujetan las manos y lo queda de vida de sus mujeres.

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