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HOMBRES DE AQUÍ Y HOMBRES DEL MÁS ALLÁ Hombres para un fin de semana y hombres para que te lleven el carrito en Carrefour toda la vida.
Dentro de todos reside una extraña pasión animal que se escapa cuando menos te lo esperas. Supongo que existe por igual en hombres y mujeres aunque quizá la diferencia estriba en que en el caso de los hombres la belleza o la juventud juega un papel equivalente al del poder para las mujeres. Hay hombres que emanan un poder, ya sea sexual, ya económico, que resultan irresistibles para ciertas mujeres. Son hombres que sabes que van a dominar, que te dejarán en dos días, pero hombres a los que es imposible negarse. Para algunas mujeres este tipo de hombres emana un supuesto poder sexual o una atracción sicológica que las remonta de repente a la cima del grupo. Si se está en una discoteca, se tratará del discjockey para la jovencita, si se está en concierto, del líder del conjunto. Luego hay otras atracciones irresistibles como son las económicas o las derivadas del poder, el empresario de éxito y seguro de si mismo con un coche que no puede pasar sin ser visto, el político que ha llegado. Este tipo de hombres se alejan del prototipo de estabilidad “el hombre del más allá”, porque se adivina un futuro a su lado, mientras que el otro se sabe y se teme que es ave de paso. A veces el futuro está en el día a día, en Carrefour tirando del carrito entre los empujones, cuando una se siente un paquete más en un mar de paquetería, no más relevante que una lata de mejillones. A veces, las mujeres necesitamos esos hombres que nos descubren que somos princesas, únicas, irresistibles, que nos merecemos lo mejor. Los “hombres del más allá”
odian a los otros, nosotras odiamos a ambos, pero nos balanceamos entre
unos y otros según nuestras posibilidades. A veces atrapamos a un
“hombre de paso”, con una atracción irresistible y lo transformamos
en “el hombre del más allá”, pero ya no le miramos como objeto
de deseo. La rutina evapora la atracción. La presa cazada y luego
amansada no tienen el encanto de lo salvaje, de lo efímero, de lo
imposible.
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