CÓMO NOS VEN ELLAS /opinión
femenina |
YA NO OS AGUANTAN NI LAS SANTAS.
Una parábola contra los hombres
letárgicos. Que te salga un hombre aburrido es una desgracia, pero
siendo millonaria es insoportable, por muy santa que seas.
En la “pelu” no se para de hablar
del plantón que le ha dado una santa aristócrata a otro aristócrata.
Me gustaría escribir los nombres pero es que el jefe de mi jefe
es un soso y no me deja. Yo creo que no me deja porque hace causa común
con todos los hombres grises y aburridos del mundo.
Volviendo a la aristocracia, los
dos divorciados y maduritos iban a casarse desde hace unos años,
pero la boda como que no llegaba, y mira que los dos son tradicionales
y santos. Así que las estudiosas de las revistas del corazón
han investigado hasta dar con la causa: ¡El novio aburre a las ovejas!.
Ella es una millonaria normal, muy
santa, pero millonaria. Le gusta viajar, visitar exposiciones, charlar
con los amigos, ir al cine los días que nadie va al cine, cenar,
llevar una fundación (¡hoy en día si no diriges una
fundación benéfica como que no eres nadie, la verdad!), y
disfrutar de la vida.
En cambio él (como el jefe
de mi jefe no me deja dar su nombre, diré “el aburrido”) es todo
lo contrario. Es tan buena persona como tedioso, monótono en sus
conversaciones y muy “muy” aburrido. Vamos uno de esos que tienen dos monotemas
y los repiten hasta dormirte.
Le encanta su trabajo y sobre todas
las cosas, no moverse de casa. Dice una de la “pelu”, que sabe muy bien
lo que dice, que el aburrido tiene un butacón enfrente del televisor
que está pelado y hundido porque se levanta lo humanamente imprescindible.
Odia las fiestas sociales, se niega
a conocer a las amistades de su santa novia, y de viajar, prefiere el asiento
de su casa al del avión.
Cabe pensar que si le quisiese de
verdad, el amor no sabe de tardes aburridas y monótonas, pero no,
la santidad no llega hasta tan lejos y le ha dado plantón.
¡Muy bien hecho, querida millonaria!.
No puede haber nada peor que un novio letárgico. Y además,
siendo millonaria el aburrimiento debe ser insufrible. Seguro que sigue
aletargado en el sillón y ni se ha dado cuenta de que le has dejado.
Me imagino que tu futura suegra
habrá dicho que ya ni las santas tenéis espíritu de
sacrificio, pero es que estos hombres sillón aburren a un tractor.

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