HISTORIA - ARTE / Curiosidades
históricas. |
A VECES SER EL TRECE NO ES TAN
MALO.
Un atleta de la mitología
griega, un padre que sabía su destino y una hija tramposa.

Enómao era rey de Pisa, hijo
de Ares y de la ninfa Arpina, una de las hijas del río Asopo. Estaba
casado con Estérope y tenía una hija muy hermosa, Hipodamía,
a la que no quería casar, pero que tenía multitud de pretendientes.
Así que el padre se negaba
sistemáticamente a conceder su mano a ningún pretendiente.
Una leyenda dice que era porque él estaba enamorado de ella y otra
leyenda que un oráculo le había predicho que moriría
a manos de su yerno.
Y para eliminar a los pretendientes,
había ideado una prueba que consistía en retar a los pretendientes
a una carrera de carros hasta llegar al altar de Poseidón. El pretendiente
debía colocarse sobre un carro, acompañado de la hija de
Enómao, y recorrer la distancia que separaba Pisa de Corinto.
Enómao daba cierta ventaja
al carro conducido por la pareja, para luego coger él otro carro,
tirado por sus dos caballos, que eran divinos, un regalo de su padre el
dios Ares, y que eran más rápidos que los vientos.
Enómao tras perseguir y adelantar
al carro del desdichado aspirante, lo esperaba y lo atravesaba con una
lanza, dándole muerte. Después de decapitarlo colocaba su
cabeza colgada en la entrada de su vivienda, queriendo así aterrorizar
a otros jóvenes que pudieran desear la mano de su hija.
Había vencido ya doce veces
y clavado en la puerta de su palacio las 12 cabezas de los desgraciados
aspirantes, cuando se presentó Pélope, de quien Hipodamia.
Así que la hija se enamoró
perdidamente y lo ayudó convenciendo al auriga de su padre, Mirtilo,
también enamorado de ella, a sustituir las clavijas de las ruedas
del carro de Enómao por otras de cera. Todo a cambio de una noche
con ella.
Los clavos de cera no tardaron en
ceder durante la carrera produciendo un accidente. Enómao murió
a manos de Pélope, con lo que se cumplieron las predicciones del
oráculo.
Pélope e Hipodamia tuvieron
numerosos hijos.
Pélope instituyó en
Olimpia una fiesta en honor de Hipodamia, que se celebraba cada cinco años.
Así quedó su nombre ligado a la institución de los
Juegos Olímpicos, aunque después cayeron en desuso y fueron
renovados por Heracles en recuerdo y honor de Pélope. Pero también
se consideraron como juegos fúnebres dedicados a la memoria de Enómao,
padre de Hipodamia.

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