UN HÉROE Y DOS HIJAS.
Los héroes no sólo
salvan vidas.
Larry Hollopeter, un estudiante
de cine de 20 años esperaba el metro apoyado en una columna cuando
empezó a sufrir convulsiones y acabó en el fondo del andén,
minutos antes de que el tren entrase en la estación. Entonces Wesley
Autrey, nuestro héroe afroamericano de Harlem, con sus dos hijas
de la mano, se soltó e instintivamente saltó para ayudarle
sin darse cuenta de que no tenía tiempo para sacarlo antes de que
llegara el tren. Sus hijas, de 4 y 6 años, y los que estaban en
el andén, vieron aterrados cómo le pasaban dos vagones por
encima antes de que la máquina lograra detenerse.
Este hombre fue capaz de sostener
al joven y quedarse en el centro de la vía, justo debajo del tren,
que impulsaba sobre ellos una gran corriente de aire. El tren le pasó
a tan escasos centímetros que le dejó las marcas de grasa
en el gorro de lana.
Volvió a su trabajo de albañil
y su jefe lo invitó a comer un sandwich y le dio el resto del día
libre. (Los jefes de hoy son más benévolos que los de antes).
De vuelta a casa, un desconocido
lo felicitó y le puso diez dólares en la mano. El multimillonario
Donald Trump le envió un cheque de 10.000 dólares. Al poco
tiempo el alcalde de Nueva York le impuso una medalla y ha recibido becas
para que sus hijas estudien, así como un viaje a Disneylandia.
Ahora todos los días le para
la gente por la calle y le da las gracias. Muchos le dicen ¿pero
no pensó Ud en la responsabilidad que tiene hacia sus hijas?. ¿Cómo
hace una cosa así?. El responde que lo volvería a hacer,
que entonces no tuvo tiempo de pensar, que no podía dejar morir
a una persona y, lo más importante, que pensó con el corazón.
En la CNN le han dado un premio
en un programa especial de héroes y dijo que cuando estaba debajo
del tren sabía que lo conseguiría. Otros candidatos también
andaban sobrados de méritos. Un soldado americano con hijos se ha
traído a un niño iraquí parapléjico y no hace
otra cosa que cuidarle.
Con gente así queda esperanza
(no nos referimos al jefe, sino al héroe). Los héroes no
sólo salvan vidas, sino que nos recuerdan que podemos ayudarnos
los unos a los otros.

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