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GOYA Y LA DUQUESA DE ALBA.
Desmitificación de una leyenda.

La investigadora Manuela Mena, jefa
de conservación de Goya en el Museo del Prado, desmiente categóricamente
este extremo y experta en Francisco de Goya, ha llegado a la conclusión
de que no hubo «nada de nada» entre la duquesa de Alba y el
pintor aragonés.
«Goya sentía agradecimiento
por el apoyo que le brindó, y ella le trató con respeto y
admiración; eso es todo», sostiene la jefe del área
de conservación de pintura del siglo XVIII del Museo del Prado.
Así lo manifestó en
la presentación de su libro 'La duquesa de Alba 'musa' de Goya.
El mito y la historia' (El Viso), un libro en el que también ha
colaborado la historiadora alemana Gudrun Mühle-Maurer.
«A la gente y a unos cuantos
historiadores del arte y directores de cine les atraía esta posible
relación y la han alimentado, pero sin ningún fundamento»,
dijo Mena. «Los años y la imaginación han ido añadiendo
episodios a lo que es una auténtica leyenda urbana».
La documentación inédita
encontrada en el Archivo de Palacio y en el de Protocolos, así como
en varias bibliotecas ha hecho posible un trabajo que incluye documentación
de los años 1794 a 1798, periodo en el que el pintor de Fuendetodos
estuvo vinculado a la casa de Alba.
Mena considera muy importante la
correspondencia de Carlos Pignatelli (primo y hermanastro de la duquesa),
unas cartas encontradas en la biblioteca de José María Cervelló
y que, a su juicio, documentan este episodio. «En ellas se puede
ver lo enamorada que estaba la duquesa de su marido», dijo.
Un viaje de Goya a Sanlúcar
de Barrameda, localidad gaditana donde se hallaba la duquesa tras enviudar,
incrementó los rumores. «Las cartas de Pignatelli muestran
que viajaron muchos artistas, entre ellos Goya; fueron visitas breves,
de cortesía, para acompañar a la duquesa en su dolor».
También desecha que el pintor aragonés estuviera enamorado
secretamente de ella, ni siquiera platónicamente. «Esto nadie
lo puede asegurar, pero mi opinión es que no estuvo enamorado; veo
más enamorados a los poetas Meléndez o Arriza, por poner
dos ejemplos de personas que la trataron de cerca».
Respecto a los dos retratos de cuerpo
entero que Goya hizo de María del Pilar Teresa Cayetana de Silva,
decimotercera duquesa de Alba (el que lleva un vestido blanco está
en el palacio de Liria, y el del vestido negro en la Hispanic Society of
America), la conservadora del Prado propone nuevas interpretaciones. «Goya
la pintó como una persona de superior rango y acentuó la
posición de poder y preponderancia que esta dama tenía en
la sociedad», dijo la restauradora. «La duquesa de Alba situaba
a Goya en el mismo nivel que a su médico, su mayordomo, su bibliotecario
o su peluquero», agregó.

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