POESÍA /Veladas
poéticas. |
ENVEJECER
Entender y ser “misteriosamente
feliz”.
Dicen que dentro de miles de años
nuestro cerebro estará más desarrollado y comprenderá
lo que ahora nos resulta imposible. Y añaden que hay más
dimensiones que tiempo espacio y que el cerebro se desarrollará
para captarlas.
Pero ¿no es eso envejecer?.
Envejecer nos permite comprender lo que no podíamos entender de
ningún modo.
Cuando el viejo escribe sus memorias
se traiciona, porque las cuenta con otros ojos, aprendidos, experimentados,
ojos distintos a los que vivieron. Por eso dice el poeta Joan Margarit:
la alegría del viejo es el silencio, no escribas tus memorias.
Margarit, en su obra “la alegría
del superviviente misteriosamente feliz”, partiendo de un conocido texto
de Esopo, el yo lírico dialoga con la muerte, que se le presenta
como una chica vestida con bambas, tejanos y una blusa.
Escribió el libro tras la
muerte de su hija, afectada por el síndrome de Rubinstein-Taybe.
El padre se encara con la propia muerte y la hace suya. Joan Margarit se
declara “misteriosamente feliz”, en orden, preparado para escribir su propio
final, libre “para caer como las hojas”. El mensaje que es sólo
hay una felicidad, la felicidad sin trampas.
La vida es trágica, dolorosa
e injusta y, a pesar de ello, Margarit sostiene que uno puede ser feliz
si es capaz de asumirla con total sinceridad y naturalidad, sin ningún
tipo de disfraz, ni tapujos, ni falsas esperanzas. Margarit cierra los
ojos y recuerda a su único amor, que también se fue, junto
a su hija.
Cierra los ojos y escoge los recuerdos
para dialogar con una chica vestida con bambas, tejanos y una blusa, la
muerte. Envejecer es Entender y ser “misteriosamente feliz”.

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