NOS ESTAMOS HACIENDO VIEJOS.
La percepción negativa de
la imagen corporal es un problema generalizado en personas de edad.
La percepción negativa de
la imagen corporal es un problema común a hombres y mujeres.
La excesiva preocupación
por la posibilidad de volverse impotente que aflige a muchos hombres, suele
causarles el estrés suficiente como para producir problemas en la
relación de pareja. La excesiva preocupación puede hacer
que el hombre despliegue una atención excesiva durante el acto sexual,
la cual suele ir acompañada de sentimientos de aprensión
o ansiedad ante la posibilidad de que la erección sea difícil
o imposible.
Este temor se corresponde con el
que sienten las mujeres ante los cambios físicos normales, un cuerpo
menos firme, el cabello gris, las arrugas, que les hace sentirse menos
atractivas.
La percepción negativa de
la imagen corporal es un problema generalizado en personas de edad. En
muchos casos se pretende mantener un modelo de belleza física juvenil
que resulta excesivo, principalmente en el caso de mujeres, pues reciben
una presión social mayor.
Atribuir cualquier problema que
pueda surgir en las relaciones sexuales al hecho de que uno es ya mayor,
es un error. Evidentemente hay cambios normales que ocurren con el envejecimiento
y la forma de experimentar la vida afectiva, son factores fisiológicos
y psicológicos que influyen en el inicio y mantenimiento de disfunciones
o dificultades sexuales.
Las personas de edad deben reconciliarse
con su figura corporal aceptando el proceso de envejecimiento, cambiando
los estándares de belleza de la juventud basados en criterios físicos
y estéticos, por nuevos más realistas y alcanzables, principalmente,
los referidos a la comunicación, el afecto, la intimidad y la sensualidad.

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