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AMOR A LOS 60. ENAMORARSE DE
UNA JOVENCITA.
Una escritora asegura que entiende
"muy bien a los hombres mayores que se enamoran de una joven de 20 años”
¿Es posible que un hombre
que va a cumplir los sesenta años se enamore locamente de una mujer
más joven y redescubra los placeres de la vida?.
Según la escritora y editora
Esther Tusquets (Barcelona, 1936), es perfectamente posible y, además,
deseable. Tusquets reflexiona con ironía sobre los sentimientos
amorosos a los 60 años en su última novela, '¡Bingo!'
(Anagrama), a través de un hombre que está casado con una
mujer de la que nunca estuvo realmente enamorado. Es un notario que dispone
de mucho dinero y de una buena posición social.
Va a cumplir los sesenta, y desde
hace unos meses ha dejado de desear todo lo que fue importante en su vida:
los viajes, la música, el mar, la pintura, las mujeres... Todo aquello
que le había dado mucho placer, le es ahora indiferente. Contempla
la vejez con angustia, porque ya no tiene fuerzas para conseguir nuevas
metas en la vida. Un día, decide entrar en un bingo, para pasar
el rato antes de volver a casa. Conoce a Rosa, una atractiva y exuberante
binguera, sabia y charlatana. Con ella nuestro hombre irá descubriendo
un nuevo mundo, que le ofrecerá la posibilidad de una segunda oportunidad.
Volverá a emocionarse, desear, gozar, amar.
"Entiendo muy bien a los hombres
mayores que se enamoran de una joven de 20 años, porque llevarla
a Venecia es recuperar las ilusiones perdidas", señaló Esther
Tusquets durante la presentación de su novela en Barcelona. La escritora
y editora catalana destacó que "no es cierto que cada etapa de la
vida tenga algo positivo, porque la vejez tiene más inconvenientes
que ventajas, aunque sólo sea desde el punto de vista biológico.
Pero si tiene alguna ventaja, es que nos permite marcar una enorme distancia
con la vida y darnos cuenta que hay muy pocas cosas importantes". En este
sentido, la autora de 'Para no volver' y 'Con la miel en los labios', entre
otros títulos, explicó que en '¡Bingo!' trata de explicar
que "a pesar de la edad, desear, amar, sigue siendo posible". Tusquets
aseguró que su novela "no es autobiográfica" y es un relato
"disparatado, divertido y con final feliz.
Afición al juego
El bingo es el telón de fondo
de la novela, porque, según dijo Esther Tusquets, "es un lugar que
descubrí hace año y medio y me parece fantástico para
relatar una historia de amor". La escritora barcelonesa, que confesó
su afición al juego y se definió a sí misma como "una
ludópata contrariada", puso de manifiesto que "el bingo es una forma
de crear emociones artificiales" y un lugar "sorprendente; el juego tiene
una falta absoluta de lógica, pero la gente va allí, porque
es un sitio de reunión para solitarios, sobre todo en el caso de
los hombres, que envejecen peor que las mujeres". Además, en el
caso de las mujeres, Tusquets recalcó que "es el único lugar
donde pueden ir solas a las cuatro de la mañana sin que nadie se
meta con ellas, porque ir a un bar a esta hora, a tomarse una copa, es
más complicado".
Por todos estos motivos, la escritora,
que durante años fue una jugadora empedernida de 'bridge', señaló
que "el bingo es un lugar donde encuentras gente espontánea y mucho
más generosa que en los ambientes de gente culta y de clase alta".
Lo que ocurre, recalcó Tusquets, "es que a veces pensamos que el
mundo es el reducido ambiente en el que nos movemos. Y no es cierto, porque
el mundo es mucho más amplio y complejo que nuestro reducido ambiente".

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