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¿QUÉ TAL EL
EMBARAZO, PEPE?
Hombres embarazados, el síndrome
de Couvade, ¿o la envidia que nos dan?.
Una vez conocí a un hombre
que ya no podía soportar más las bromas de sus amigos, pues
tenía los mismos síntomas que su mujer embarzada.
Este hombre sufría lo que
técnicamente se conoce como el “síndrome de Couvade”, que
es el desorden que afecta a las parejas de las mujeres embarazadas durante
la gestación o el parto de la mujer, y que consiste en que estos
hombres presenten los mismos signos y síntomas que sus compañeras,
desde náuseas y vómitos hasta dolores abdominales propios
de la gestación.
Este término el “síndrome
de Couvade”proviene de la palabra francesa "couver", que significa incubar
o criar y afecta sólo a algunos padres.
Durante el embarazo, los niveles
hormonales del futuro padre pueden oscilar tanto como los de la gestante
con la que convive. Según unas investigadoras de la Queen’s University
de Kensington, en el Reino Unido, su nivel de testosterona desciende hasta
el parto, y en ocasiones se mantiene drásticamente reducido tres
meses más tarde.
Al mismo tiempo y también
hasta después del alumbramiento, aumenta en el varón la presencia
de estradiol, la hormona que en la mujer suscita que se manifiesten los
sentimientos maternales, a la vez que baja la secreción de cortisol,
la “hormona del estrés”.
Cuenta Guillermo Andino en el libro
“El hombre embarazado. Manual de supervivencia”, de Rodolfo Sbrissa:
“Durante los primeros tres meses, Carolina, mi mujer, tenía nauseas
y vomitaba todos los días. Sólo uno de los noventa días
no vomitó y el que tuvo los síntomas fui yo. Y, aunque no
lo puedan creer, ¡vomité bilis! Igual que ella cuando se levantaba”.
Según los diferentes estudios
sobre el tema, entre el 10 y el 65 por ciento de los esposos "gestantes"
sufren este síndrome, y se estima que 1 de cada 4 hombres consulta
al médico por diversos síntomas que comienzan generalmente
en el tercer mes de gestación y finalizan con el parto.
Respecto a las causas del el “síndrome
de Couvade”, el doctor H. Klein, de la Universidad de Texas, mencionaba
las posibles causas: “Somatizar la ansiedad, rivalidad del pseudo-hermano,
la identificación con el feto, la ambivalencia sobre paternidad
o la envidia del parto".
Tres años después,
un grupo de investigadores italianos de la Universidad de Pisa llegó
a la conclusión que Couvade parece "ser el equivalente psicosomático
de los rituales primitivos de la iniciación en la paternidad. “El
92 por ciento de los hombres está “implicado emocionalmente con
el embarazo”, aseguraron entonces. Esta implicación se expresa a
través de cambios en los hábitos sexuales en el 88% de los
casos, miedo y ansiedad en el 37% y curiosidad en el 48%. Otros estudios,
en cambio, hablan de una identificación con la mujer gestante como
la causa de estos síntomas en el futuro padre.
Algunos dicen que en el fondo
está la envidia que las tenemos, que ellas pueden ser madres, tener
a nuestros hijos dentro de su cuerpo, darlos vida, y nosotros sólo
podemos esperar a su lado, sintiendo alguna patada en su tripa. Contando
los días que parecen siglos, hasta que llega la razón por
la que se vive.

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