|
![]() |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Muchas historias para decirte
que yo te quiero más.
> Un hombre sólo es realmente un hombre cuando lo da todo por una mujer.
|
|
¡PERO ELLA LEE!. Las apariencias engañan. La única preocupación de Donna Leon es escribir más libros para pagar la compañía de ópera barroca que codirige. Nacida en Nueva Jersey (Estados Unidos) en 1942, Donna Leon reside en Venecia desde 1981, y como es tan lista no traduce su obra al italiano, "para mantener una vida privada sin los agobios y las distancias que conlleva la fama". 'Muerte en La Fenice' (1992), 'Muerte en un país extraño' (1993), 'Vestido para la muerte' (1994) y 'Muerte y juicio' (1995) son algunas de las obras que protagoniza su personaje más célebre: el comisario veneciano Guido Brunetti. Pero la ópera es una de las grandes pasiones de esta novelista que se ha definido a sí misma como una persona "pacífica y cobarde". Contaba Donna Leon que la inspiración de su novela policiaca sobre las caras (título original de su novela en inglés) tuvo lugar a raíz de una fiesta en la que vio de espaldas a una señora extremadamente elegante con uno de esos vestidos que, según dice literalmente, sólo se venden en Suiza porque sólo allí hay gente que se los puede permitir. No pudo liberarse de la curiosidad de ver la cara de aquella mujer. Dio vueltas disimuladamente hasta ponerse enfrente y de pronto la vio y pensó ¿quién habrá sido capaz de hacerla las dos últimas cirugías de las cientos que se ha debido hacer?. Tenía la cara tan estirada que era imposible moverla. Días después el recuerdo de esta señora, a la que nunca conoció, se coló en la novela y apareció en una cena aristocrática a la que el protagonista, el comisario veneciano había sido invitado. El comisario lee su nombre en la mesa y toma asiento. Levanta la cabeza y se encuentra a una señora elegantísima con la cara estiradísima, tan estirada que se imagina que es una mujer muy superficial. Se presentan y empiezan a hablar. Ella le sorprende con una pregunta ¿y Usted lee?. El comisario piensa menuda pregunta, será que ella no lee otra cosa que esas revistas del corazón. Y responde sí y Usted?. Sí. ¿Y qué lee Usted?. Historia. El comandante, que era un fanático de la historia, se sorprende. ¿Los clásicos?. Sí la historia de Roma. ¿Y qué lee ahora?. Cicerón. El comandante recuerda que acaba de salir al mercado una traducción al italiano de Cicerón. ¿Lee esta traducción?. No lo leo en latín. El comandante no se lo pude creer. A partir de ese momento no paran de hablar y al salir de la cena, la mujer del comandante le reprocha: has estado dos horas hablando con esa señora y me has ignorado por completo. Se te ha olvidado que estaba allí y nunca te lo perdonaré. Y el comandante responde: “sí,
pero ella lee”.
|
|
|