DIVORCIOS POR CONTAGIO.
Nos casamos por contagio y ahora
nos divorciamos por la misma razón.
Teníamos veinte años
menos que ahora y hubo un contagio masivo de bodas. Te ibas quedando colgado
a medida que se casaban todos tus amigos. Era aburridísimo y nos
fuimos casando uno a uno. Este paso te abría las puertas a paseos
por los parques, nuevas cenas con bebés, a temas de conversación
interesantísimos, como los precios de los pañales, etc.
Y ahora, coges el teléfono
de un amigote y ya sabes que es para anunciarte su divorcio y lo mala que
es la que antes era tan buena. Y la respuesta de siempre, ¡no te
preocupes por el sablazo, salud para ganarlo y salud para gastarlo!.
Ahora se está reorganizando
la pandilla de hace veinte años. Ya quedamos pocos fuera, pero es
que como no nos divorciemos no nos dejan entrar. Y te cuentan ... y viajan
... y salen a cenar .... y van al fútbol juntos ...
Ya empiezo a tener los síntomas.

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