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DISFUNCIÓN SEXUAL
Más pastillas para patologías
sexuales.
En breve se pondrá a la venta
Priligy, el primer fármaco lanzado para combatir la eyaculación
precoz, la disfunción sexual más común de los españoles.
Los más de 6.000 ensayos clínicos que se han llevado a cabo
avalan que el medicamento es capaz de "cuadruplicar" el tiempo que un hombre
puede estar en erección sin eyacular. Teniendo en cuenta que tres
de cada diez españoles sufren este problema, Priligy promete tener
más éxito que en su día ya protagonizó la Viagra.
El fármaco, creado por los
laboratorios Jansenn-Cilang, de la división europea de Johnson &
Johnson, surgió tras descubrir que la eyaculación precoz
no es un problema psicológico ni se genera por no tener experiencia,
sino que es una enfermedad cuya raíz es un trastorno en la fase
del orgasmo que provoca una alteración neurobiológica. Al
ser un problema que no se cura con psicoterapias certifica que no existe
una edad predeterminada para tener más posibilidades de sufrirla.
Se puede tener 40 años y "seguir sufriendo una eyaculación
precoz", advierte Ignacio Moncada, coordinador nacional de Andrología
en la Asociación Española de Urología. Así
como los problemas de erección aumentan con la edad, la eyaculación
precoz apenas varía y es similar a lo largo de los años.
Además, comentó que existe una incidencia parecida entre
los 18 y los 29 años, y entre los 50 y los 59 años.
El especialista aconseja que el
Priligy, que se venderá en farmacias y con receta, se emplee en
personas entre 18 y 65 años, siempre bajo supervisión médica
y sólo cuando sea necesario. El fármaco está compuesto
de hidrocloruro de dapoxetine y su función es contactar una terminación
nerviosa con otra que está desconectada. "Uno de los avances logrados
es entender que se trata de un problema localizado en el cerebro y producido
por una alteración de los neurotransmisores, especialmente en los
centros nerviosos que se ocupan de la eyaculación y, especialmente
uno, llamado serotonina", comenta Moncada.
Según Moncada, que ha participado
en las pruebas, la eficacia del fármaco ha quedado demostrada en
tres puntos: aumenta el tiempo de duración ("cuadruplica la duración
de la relación sexual"); control sobre sí mismo ("el ‘eyaculador
precoz’ puede controlar y posponer el final de la relación sexual")
y aumenta la satisfacción sexual de su pareja ("se disfrutará
de relaciones sexuales más plenas").
Según sus propias palabras,
es "muy importante" que desaparezca la carga negativa que existe en torno
a esta enfermedad y pasar a ser considerado una patología de la
que nunca es responsable el que la sufre. "Durante muchos años -añadió-
se ha relacionado la eyaculación precoz con personas egoístas,
que sólo buscan su propia satisfacción y que no piensan en
la pareja", comentó Moncada, quien señaló que "la
aparición de un tratamiento indicado para este problema va a facilitar
que la sociedad lo empiece a verlo como un problema de salud real".

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