CUARENTÓN EN CUARENTENA.
Un caso curioso fue un paciente
cuarentón que tras una severa crisis emocional en la cuarentena
acudió a la metafísica.

Con un muestreo efectuado entre
un millón de personas del Reino Unido, los investigadores han descubierto
que, tanto para hombres como para mujeres, la probabilidad de sufrir una
depresión alcanza su pico en ese país alrededor de los 44
años.
En Estados Unidos, sin embargo,
han detectado una diferencia significativa por sexos: en los hombres, la
infelicidad alcanza su punto máximo a los 50 años, mientras
que en las mujeres llega cuando tienen alrededor de 40 años.
"Lo que causa esa curva en forma
de U, y su configuración similar en diferentes partes del mundo
desarrollado y, en ocasiones, en desarrollo, es desconocida. Sin embargo,
una posibilidad es que las personas aprenden a adaptarse a sus fortalezas
y debilidades, y hacia la mitad de su vida se sobreponen a sus sueños
irrealizables", argumentó Oswald.
Para ese catedrático de la
Universidad de Warwick, otra posibilidad es que la gente alegre "vive sistemáticamente
más tiempo".
La tercera explicación del
fenómeno es que los seres humanos, al conocer la muerte de otras
personas de su edad, valoran más los años que les quedan.
Los investigadores han detectado
que el cambio de tendencia hacia la felicidad se produce lentamente, no
de un año para otro, y que la mayoría de la gente sólo
se sobrepone de sus momentos bajos cuando ha cumplido los 50 años.
Son muy frecuentes las depresiones
de los cuarentones, pues a esa edad hay una mezcla explosiva de problemas
laborales y personales que incitan a cambiar de actitud frente a la vida.
Durante la década de los cuarenta hay que tomar las decisiones más
relevantes de una vida, tanto personales como económicas, y esta
responsabilidad conlleva un peso emocional difícil de sobrellevar.
Un caso curioso fue un paciente
que tras una severa crisis emocional en la cuarentena acudió a la
metafísica. Allí le dieron una teoría curiosa. Le
dijeron que en el ciclo vital la edad media está en torno a los
cuarenta y es entonces cuando el espíritu advierte del rumbo equivocado,
del mismo modo que una enfermedad nos advierte de una conducta alimenticia
equivocada. Es como si el interior se preguntase qué hago yo aquí.
El problema nos es que se lleve
media vida trabajando y que quede otra media, sino que a veces no se ve
alcanzado el proyecto o que uno se encuentra con que hace lo que hace porque
no le queda más remedio. Es por eso por los que las personas que
tienen una meta en la vida lo sobrellevan mejor, porque aunque no hayan
llegado a su meta personal se ven en el camino. El problema es que muchas
personas no tienen metas y otras no pueden permitírselo. En este
momento se adivina un abismo que no deja espacio a la esperanza, sólo
a seguir un camino equivocado sin poder parar.

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